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39 Taps & Kitchen

39 Taps & Kitchen

La cultura cervecera se ha extendido rápidamente en Guatemala y el resto de Centro América. Sus tentáculos han alcanzado a un público sediento por nuevos sabores de cerveza y, actualmente, la propuesta de bares temáticos con una carta llena de diferentes chelas es algo que está creciendo sólida y aceleradamente. 39 Taps & Kitchen es el mejor ejemplo de todo esto.

Su menú cervecero ofrece 39 cervezas de barril, entre locales y extranjeras, que conjugan armoniosamente con un menú bastante sobrio de comida sin pretensiones en un ambiente amigable en pleno corazón de la zona 10.

El nombre, como nos contó su dueño Rodolfo “Chofo” Hernández –quien además es un crack de la cerveza–, está inspirado en dos cosas: «Tenemos 39 tipos de cerveza artesanal para todos los paladares, pero el nombre 39 está inspirado en el factor que una chela debe servirse entre 3 y 9 grados centígrados… por eso le pusimos 39 a nuestro lugar».

Al entrar al gastro-bar, sabés que estás adentrándote en un templo de la cerveza. Toda la decoración y el concepto giran alrededor de esta bebida espirituosa a la que los sumerios llamaron kash alrededor del 3,500 A.C. Desde entonces, esta bebida estuvo asociada al mundo espiritual de dioses y reyes sumerios. Además, según estudios antropológicos, está estrechamente ligada al nacimiento de la agricultura en Mesopotamia y a su utilización medicinal, para la elaboración de pomadas y ungüentos. Pero no hay duda que su mayor uso fue el de la alimentación, utilizándola como bebida líquida o malta aglomerada (panes de cerveza) desde ese entonces.

De todo esto y mucho más conversamos en el último Foodie Club, en el que decidimos experimentar con un maridaje de proporciones cerveceras, rindiéndole homenaje a las excelentes cervezas artesanales de AMBEV y al menú de maridaje que ofrece 39 Taps & Kitchen.

Las cervezas elegidas fueron: Goose Four Star Pils –una cerveza tipo Pilsen con frescor amargo–, Bass Pale Ale –una exquisita English Pale Ale con mucho cuerpo y espuma gloriosa–, Goose Green Line –una American Pale Ale con lúpulos cítricos llenos de aroma– y la excepcional Leffe Brune –una Brown Ale llena de notas particulares a caramelo, vainilla y chocolate–.

Para esta mesa cervecera nos acompañaron varios amigos Instagramers como Two Foodies, Sal Charcutería, Sheicab y varios más; quienes vivieron en carne propia un menú maridado con cerveza y una charla educativa sobre cerveza artesanal.

Antes de empezar con el menú, Chofo nos contó un poco sobre su gastro-bar que reúne lo mejor de la producción de cerveza artesanal junto a platillos maridados exclusivamente con cerveza. También nos presentó a todo su equipo y luego nos fuimos intercalando en la plática sobre los diferentes tipos de cerveza que existen, un poco de historia cervecera y muchos más detalles curiosos.

«Lo que queremos es que la gente valore lo que se produce en Guatemala y, además, que puedan venir a disfrutarlo con buena comida y buena música» –nos dijo Chofo antes de empezar a hablar sobre cada una de las cervezas.

 

Cada vez que hablo de cervezas en una cena no puedo evitar hablar del proceso de hacer cerveza a lo largo de la historia, de la importancia del agua, los granos, los lúpulos, las dos grandes familias que existen –Lagers y Ales–, los tuestes, los amargos y los pasos de una cata de chela: ver, oler y degustar.

Ya adentrados en eso, y con una breve presentación de cada uno de los participantes, entramos al menú de la noche. En esta ocasión, delicadamente cuidado para apreciar los sabores de las cervezas artesanales de AMBEV.

El primer plato: Burger de peras –una deliciosa hamburguesa de 5 onzas con peras gratinadas con mucho queso azul, mostaza, miel, arúgula y tomate–.

Para este plato elegimos la Goose Four Star Pils porque es una cerveza fresca y ligera, con picos carbonatados y amargor refrescante que combina perfectamente con la intensidad del queso azul y la potencia de la carne. «Elegimos esta cerveza tipo Pilsen porque más adelante vamos a apreciar los sabores más profundos y afrutados de las Ales, y qué mejor que hacerlo con una cerveza que nos adentra al mundo de las cervezas artesanales de Goose Island» –les dije rápidamente.

Para sorpresa, creo que todos disfrutaron del primer maridaje porque ya estaban listos para el segundo plato sin sentirse llenos por la chela y por la intensidad del queso azul de la burger. Así, pasamos a la segunda ronda, no sin antes hablar de anécdotas cerveceras y conversar con algunos de los comensales sobre viejas costumbres o mitos que se tienen sobre la cerveza. Entre ellos: que no debe servirse con espuma o que debe tomarse directamente de su envase.

A lo cual, aclaramos junto a Chofo: «Toda cerveza debe servirse con espuma, ya que está cumple tres funciones importantes… además, debe servirse en su vaso o copa cervecera para apreciar todos los sabores y aromas que están atrapados en el envase».

Para el segundo plato, teníamos preparada una pequeña sorpresa: la Bass Pale Ale, una cerveza bastante especial de la que me gusta contar algunas cosas. Es la primer Pale Ale del mundo y en algún momento fue la cerveza más vendida del Reino Unido. Su color ámbar se debe al tueste de sus granos donde resaltan notas florales, frutales y hasta gramosas. Pero su sabor es dulce acaramelado que combina perfectamente con el plato que elegimos: las famosas Costillas 39 –unas deliciosas costillas de cerdo bañadas en salsa de cerveza Stout–.

Al respecto de la salsa, Chofo nos aclara que esta salsa es bastante acaramelada y que está hecha con cerveza Stout por las propiedades dulces que resaltan al ponerla en contacto con el fuego. «Aunque la salsa no tenga la misma cerveza que vamos a tomar, podemos apreciar las notas tostadas, acarameladas y dulces», nos dice mientras servimos la cerveza, apreciamos la espuma y luego sus aromas. Por último, decidimos probar las costillas, darle un sorbo a la cerveza… y a lo que viene después, solo puedo llamarle un “acto de magia”.

En el mundo del maridaje existen tres tipos: por afinidad, por contraste y mixto. Para este maridaje los ingredientes se complementan magistralmente y los sabores se intensifican en boca. Al respecto –y eso es lo excelente de los Foodie Club–, nos dice uno de los comensales, que es cocinero y experto en química: «El maridaje perfecto sucede por reacciones químicas de los ingredientes… aquí hay un excelente ejemplo de conocer bien tus ingredientes» –Peter Meng, dueño y creador de Sal Charcutería.

Después de esta experiencia, pasamos al tercer maridaje, ahora mixto: Hot Dog Sriracha –un delicioso hot dog en pan pretzel con salchicha bock, mayonesa, repollo morado, pepinillo y la clásica salsa sriracha– junto a la refrescante Green Line, una American Pale Ale con notas a limón, naranja y lúpulos florales.

Cuando digo que el maridaje es mixto, me refiero a que algunos sabores se complementan e intensifican –como el ácido de los pepinillos o la salsa–, pero al mismo tiempo, crean contraste con otros sabores –como la intensidad de la salchicha y el tostado del pretzel–. Aquí, pudimos apreciar los sabores especiales de la cerveza, al mismo tiempo que se balancearon y no le quitaron sabor al delicioso hot dog que, recomiendo, vayan a probarlo cuando puedan.

Por último, llegaría la sorpresa de la noche. Y con este maridaje, muchas sonrisas confortables y llenas de explosiones en boca.

Para el postre, decidimos irnos a lo seguro con una Leffe Brune –la exquisita Brown Ale belga, que por su color oscuro emana a lo mejor de las recetas cerveceras–. Su sabor dulce y amargo, lleno de notas a caramelo, tofi y chocolate van de la mano con postres que tengan café, chocolate, vainilla y otros sabores similares. Para crear una explosión de dulzor en boca hicimos el maridaje con el Brownie de chocolate con reducción de Leffe Brune. ¿Qué más placer que eso?

A esto, muchos hicieron caras de asombro, pero también de curiosidad.

La textura comprimida del brownie maridó perfectamente con el espesor de esta gran cerveza de AMBEV. Los sabores se intensifican y no es necesario pedir un café para acompañar el postre, ya que el dulzor amargo en la cerveza prolonga los sabores y te deja una sensación exquisita de satisfacción en boca.

Solo me queda añadir que esta experiencia fue enriquecedora para todos. Además de disfrutar de grandes cervezas y excelente comida, tuvimos la oportunidad de conocer la propuesta de 39 Taps & Kitchen, que se aventura como uno de los primeros “beer gardens” donde disfrutar una buena cerveza a cualquier hora es una exquisitez para quienes amamos el mundo de la cerveza.

No dejen de visitar este gastro-bar. Y tampoco de experimentar con los múltiples sabores que las cervezas artesanales de AMBEV tienen para ofrecer. Recuerden que, como dijo Benjamín Franklin, «la cerveza es la prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices». A tomar cerveza se ha dicho. ¡Salú!

Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y los tacos. Instagram: @pablobromo

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