El nuevo menú de L’Osteria

El nuevo menú de L’Osteria

Días antes de Semana Santa, Mister Menú invitó a un grupo de foodies a disfrutar de una cena especial en su ya conocido Foodie Club. Y puedo asegurarles, que este club exclusivo para amantes de la comida y las experiencias gastronómicas, tiene sus ventajas. ¡Y muchas!

Para esta cena, nos esperaban dos sorpresas: primero, el nuevo y delicioso menú de Saúl L’Osteria –con platos creados por el talentoso chef argentino Pipo Oliveto, quien además de ser un excelente cocinero es un gran anfitrión que te hace sentir como en casa– y segundo, un maridaje especial con cervezas belgas –diseñado por el cocinero y sommelier Paul Pinto, quien también es un personaje entrañable y una enciclopedia humana que explora los sentidos, en especial el olfato y el gusto–.

Para empezar, ya reunidos en una mesa larga como buena merienda italiana haciéndole honor al restaurante, Pamela Davie y Lucía Barrios –del equipo de Mister Menú– dieron la bienvenida y una breve introducción a lo que sería la velada. Luego Pipo y Paul nos introdujeron al menú y su maridaje, que como les contaba, estuvo hecho con las cuatro cervezas belgas (Stella Artois, Leffe Blonde, Leffe Brune y Hoegaarden) que Ambev introdujo a Guate hace dos años y de las que escribí un artículo para “Una revista foodie”, en ese entonces “Foodie Tour”, que pueden leer aquí.

Los invitados del Foodie Club conociéndose y brindando.

Sobre el nuevo menú, Pipo mencionó «es un menú ligero, refrescante y lleno de sabores que combinan perfectamente con cerveza». Y en efecto, así fue.

Ya dicho esto, empezamos con unas clásicas Empanadas argentinas rellenas de carne, cebolla caramelizada y huevo –típicas de la gastronómica del país más austral de América–. Para los amantes de los sabores dulces y las masas delicadas, estas empanadas son perfectas para disfrutar como entrada. El sabor dulce de la cebolla caramelizada y la cocción de la carne son una delicia.

Estas empanadas las maridamos con Hoegaarden, la belga blanca de trigo bastante especial por sus notas cítricas de naranja y toques herbales de culantro. Una mezcla perfecta que disfruté desde la espuma robusta, que este tipo de cervezas fermentadas le añaden a su cuerpo turbio y espeso. Al respecto, Paul añadió sabiamente «a esta witbier o cerveza blanca es común añadirle una rodaja de naranja para enfatizar su sabor ácido en boca».

Luego, para enfatizar en las variantes y texturas que pueden sentirse según el maridaje, seguimos con otras empanadas, ahora Mediterráneas rellenas de carne y hechas en horno de leña que le dan un crocante ligero y delicioso. Al morder estas empanadas, uno siente un sabor particular del ahumado del horno de leña que sencillamente te enamora. La carne está bien sazonada y se disfruta desde el primer contacto con la lengua. Recomendadas para compartir y disfrutar al lado de tu persona favorita. Para estas, el maridaje estuvo más interesante. Fue con la famosa de Abadía: la Leffe Blonde.

Esta pale ale de alta fermentación tiene un aroma frutal y hasta tostado que conjuga muy bien con los deliciosos sabores ahumados de la empanada. El sabor de la cerveza, que es menos dulce que la Hoegaarden, persiste en notas ácidas de levadura y un amargor poco notable que caza perfectamente –y hasta refresca el paladar– al momento de hacer contacto con las notas especiadas de la carne.

Después de estas dos entradas y el cúmulo de sensaciones, estábamos más que preparados para cualquier otra sorpresa. Así que sacamos fotos y boomerangs para el Instagram, mientras el chef argentino, quien desde hace varios meses le ha aportado una ráfaga de recetas brillantes a los diferentes menús de temporada de Saúl L’Osteria, nos hablaba detalladamente de los ingredientes y datos particulares del nuevo menú. Habló de la conexión entre la tradición argentina y la influencia europea. También se refirió a la utilización de productos locales y a la manera en la que estos puedes fusionarse muy bien con ingredientes extranjeros para crear sabores únicos.

Con toda esta información nos preparamos para el plato fuerte de la noche: Lomito con salsa de verdeo y, por último, para el postre: Bizcochos de café y cajeta. Dos delicias que se acoplan muy bien con cerveza.

«¡¿Postre con cerveza?!», preguntó alguien sorprendido en la mesa.

«Claro», respondió Paul. «Existen dos tipos de maridaje: por contraste y por complementación. Y en el postre de hoy, encontramos café con texturas grasosas que combinan perfectamente con las propiedades de la cerveza oscura que probaremos». Al decir esto, la mayoría se puso ansiosa por oler y probar las siguientes cervezas: la refrescante lager Stella Artois –con más de 600 años de historia– y la oscurísima Leffe Brune una brown dark ale de alta fermentación con 9% de alcohol–. Sí, 9% de alcohol.

Todo esto me recordó la vez que quedé sorprendido al probar la Leffe Brune acompañada de Tiramisú (el famoso postre italiano con queso Mascarpone, Amaretto, bizcochos, huevos y café) con Macarons (las clásicas galletas italianas que los franceses volvieron famosas desde El Renacimiento, gracias a la reina.

De regreso a L’Osteria, no tardaron en llegar los siguientes platos con sus cervezas. El primero, un suculento medallón de lomito que con su salsa de verdeo o cebollín enamora a los más carnívoros que están acostumbrados a comer carne en seco. Su salsa espesa y bien sazonada marida perfectamente con la Stella Artois, que es súper ligera y refrescante. Además, el plato viene acompañado de deliciosos camotes fritos que le aportan textura, sabor y estética al plato. Para ese entonces, las stories de @elbucheculinario y @pantonemagenta ya habían invadido el Instagram con fotos y videos estrella del famoso lomito. Una receta fácil pero atrevida y especial, ya que el cebollín le aporta aromas herbales y sabores más intensos que contrastan deliciosamente con el crocante de los camotes fritos.

Por último, le dimos la bienvenida al cierre aromático de la noche: el postre.

Este llegó servido en vaso, cuchara y copa de cerveza oscura. El postre es la guinda en el pastel para una velada ligera de verano. No es pesado y los sabores profundos se mezclan en el paladar como una caricia que enamora. La verdad, una explosión para los amantes de los sabores dulces y obsesionados con el azúcar. Las notas de caramelo, café y vainilla en la cerveza de granos tostados van de la mano con la cajeta, el café y la crema chantillí del plato. «¡Qué mejor que morir dulcemente!», dijo alguien en la mesa y, con esa frase le dimos cierre a la velada; no sin antes cantarle su merecido “santo” a Paul Pinto que estaba de cumpleaños.

Y así lo celebramos, con una cátedra sobre maridaje en la que todos aprendimos. Gracias, Paul y Pipo. Gracias, Ambev y Saúl L’Osteria. Gracias, Mister Menú por anotar otro gol de nuevo.

Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y toda la comida. Instagram: @pablobromo

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