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Opíparo

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La primera vez que escuché hablar del restaurante Opíparo, pensé que era un restaurante vegetariano. Luego descubrí en Instagram que hacían suculentas hamburguesas y caí en cuenta que estaba muy equivocado. Me puse a buscar y leí que Opíparo, según el diccionario de La Real Academia significa «copioso y espléndido, refiriéndose a una comida o un banquete extravagante».

De eso hace un año. Y hasta hace unos días, junto a un grupo de amigos foodies de Mister Menú, tuve la oportunidad de probar su deliciosa comida. “Honesta”, como la llaman sus dueños. Lo cual me parece atinadísimo.

Para esta ocasión del Foodie Club de Mister Menú, había varias sorpresas sobre la mesa. La primera, es que yo sería el sumiller encargado del maridaje con tres excelentes cervezas “artesanales” de AMBEV y un menú radiante de cinco platos a cargo de los excelentes cocineros de Opíparo. La segunda sorpresa, y no la menos importante, es que la mesa estaría ocupada por amigos Instagramers conocidos por su cercanía con la comida como El Hartador, Pantone Magenta, Wicho Archila y otras caras menos conocidas pero siempre apasionadas por el buen comer.

La experiencia estuvo espectacular y llena de aprendizaje, risas y exquisita comida. Se las cuento desde el inicio porque, además, era el lanzamiento de dos de las deliciosas cervezas de AMBEV: la Goose Four Star Pils –una cerveza tipo Pilsen con un amargor fresco– y la Goose Green Line –una cerveza tipo Pale Ale con lúpulos cítricos y aromáticos que combinaron magistralmente con la comida–.

 

Como no estaba familiarizado con las cervezas me tocó probarlas y hacerle honor al taller de maridaje que tomamos junto a Miss Menú en el 2016 para un artículo de cervezas belgas que AMBEV introdujo ese año junto a la Bass –una exquisita Pale Ale, que además de ser la primera English Pale Ale de la historia, fue la otra protagonista de la noche–.

Pues las probé, e inmediatamente después supe a la experiencia que nos estábamos adentrando: un maridaje sensitivo y muy especial.

Antes de empezar a comer, les platiqué sobre el proceso de hacer cerveza, los dos grandes tipos de cerveza que hay –Lager y Ale–, los diferentes lúpulos, la importancia de una excelente agua, los distintos cereales, sabores, tuestes y los pasos de una cata o apreciación para tomar cerveza: ver, oler y degustar.

Luego empezamos con una breve presentación de los asistentes y nos fuimos directo –entre carcajadas y buena onda– a lo importante de la noche: la comida.

El primer plato fueron unas Alitas buffalo cobanero y barbacoa –esa salsa espectacular que combina con todo–. Para este plato elegí la Bass. ¿Por qué? La cerveza Bass es una cerveza inglesa con mucho carácter. Es dulce con picos bajos de lúpulo que, aun así, le aportan un cuerpo maravilloso a esta Pale Ale de 1777, que en su momento fue la cerveza más vendida del mundo.

Por las caras de los comensales, me di cuenta que se disfrutaron el maridaje. El picante de las Alitas contrasta divinamente con el dulzor de la cerveza, que hace que este disminuya momentáneamente. Pero, por otra parte, la salsa de queso azul crea un maridaje por complemento que provoca una salivación extra y dulce en boca. Una experiencia exquisita para los amantes del queso –que son la mayoría–.

Después de la primera experiencia, pasamos al segundo plato: ¡Tacos!

Estos eran dos: Tacos de tilapia tempurizada acompañados de repollo morado, cebollas encurtidas en jalapeño y aguacate, y Tacos de carne asada con mayonesa de ajos confitados, queso fresco, polvo de chicharrón y aguacate. Ambos, una delicia que desde su presentación sabemos que estamos frente a un “delirio foodie”.

 

Cuando alguien de la mesa me preguntó con qué cerveza lo maridaríamos, les respondí con una pregunta: «¿Con qué cerveza acompañarían unos tacos? ¿Una cerveza perfumada o una cerveza ligera?». Todos respondieron atinadamente. Pues a estos tacos le quedó perfecta la Goose Four Star Pils, que en asuntos de frescura tiene una calificación extraordinaria. Las cervezas tipo Pilsen son ligeras y “saben a cerveza”, a secas, no hay que buscarle aromas ni tuestes ni sabores. Lo que sí es cierto, es que esta cerveza de Chicago tiene una profundidad deliciosa que combinó maravillosamente con todos los ingredientes frescos de los tacos y hasta refrescó el paladar por la tortilla semi frita y el pescado tempurizado.

El balance de sabores fue perfecto en boca y nos preparó al siguiente plato, 3 Burgers Sliders en diferentes presentaciones:

  1. La gorda –carne de res, queso pepper Jack, cebollas caramelizadas con cerveza y tomilla, tocino, tomate, lechuga y mayonesa chipotle–.
  2. La flaca – costilla de cerdo deshilachada en barbacoa sobre coleslaw, mostaza y pepinillos caseros–. ¡Una delicia de hamburguesa! Mi favorita.
  3. La nueva – carne de res con trozos de queso azul, tocino, queso cheddar ahumado, tomates confitados y mayonesa Sriracha. ¡Otra belleza!

Para el maridaje sugerí la cerveza Bass porque es perfecta para los dos tipos de maridaje: por complemento y por contraste. Aquí, los sabores intensos de los ingredientes de las tres hamburguesas –carnes, ahumados, confitados y encurtidos– van de la mano con esta cerveza que es un tesoro con su diversidad y multiplicidad de aromas, texturas y explosiones dentro de la boca.

La respuesta la tuve al ver las caras de algunos de los foodies, ya que estaban disfrutando cómo se prolongaban los sabores en el paladar al mismo tiempo que sentían cómo la cerveza añadía otras connotaciones a las hamburguesas. ¡No hay duda… la Bass es una cerveza exquisita para acompañar con burgers!

Después de una pausa, continuamos charlando y pasamos al siguiente plato: una deliciosa Costilla de cerdo bañada en barbacoa casera que maridó perfectamente con la Green Line, una American Pale Ale que tienen que probar por sus delicadas notas a limón, naranja y lúpulos más florales que las IPAS o EPAS. El contraste fue sutil, pero se pronunció más con el pasar de los segundos en boca. ¿Explicarlo con palabras? No, mejor vayan a Opíparo y descúbranlo ustedes por su cuenta.

Además, tendrán la oportunidad de conversar con los cocineros y descubrir con la experiencia que todos los ingredientes que sirven en sus platos son frescos, hechos desde cero y emplatados sin presunción. Es “comida honesta”, como nos contaron Alejandra Mosquera y Carlos Sosa en un intermedio de la linda velada.

Por último, llegaría el postre y acompañado de él muchas sonrisas llenas de placer y buena vibra. Para el postre había muchas preguntas sobre la mesa: «¿Cómo le hace para maridar algo dulce con cerveza?», «¿Se puede tomar cerveza en vez de un aperitivo o café?». Mi respuesta fue inmediata: «¡Sí! Si a uno le gusta lo dulce, y también la cerveza, no hay problema con experimentar con las cervezas de AMBEV… en todas hay suficientes motivos para querer probarlas con postre».

Y así fue. El postre sería una delicia que aún sigo saboreándome y que quiero volver a probar: un Breadpuding con jalea de moras, vino tinto y caramelo. Para el maridaje les sugería de nuevo la Bass Pale Ale, porque esta cerveza combina perfectamente con postres. La presencia de dulzor en la cerveza, junto al añadido de espesor cremoso, la convierten en una cerveza exquisita para comer con dulce.

 

Si no me creen, vayan directo a Opíparo o al supermercado y cómprense unas cervezas para probarlas con postres que tengan pan, mermeladas, harina de trigo o diferentes especias. Van a ver que esta nueva propuesta de maridaje, los va a dejar con ganas de más. Les juro que el mundo de la cerveza va más allá de lo que imaginamos. Se puede experimentar como experimentamos esta noche en Opíparo, pero también se puede ir a lo seguro como lo hicimos con estas excelentes cervezas de Goose Island y la poderosa Bass Pale Ale.

Después de la experiencia, solo toca sonreír y disfrutar. Que fue lo que hicimos en este #FoodieClub de Mister Menú, ya con cinco cervezas en la cabeza y con la barriga más que contenta.

Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y los tacos. Instagram: @pablobromo

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