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RoofTop

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Cada experiencia del #FoodieClubGT es diferente y única. Para la última edición del selecto club de influencers y comelones de Mister Menú, nos subimos al tercer nivel de Oakland Mall para disfrutar una experiencia llena de risas, anécdotas foodies y excelente comida acompañada de bebidas refrescantes.

Al llegar al Rooftop –este concepto único que armoniza arquitectura, diseño y ocho restaurantes en medio ajetreo del centro comercial– una mesa súper elegante nos esperaba con múltiples detalles personalizados: nuestros nombres impresos en pequeñas calabazas, sangría de bienvenida a cargo de Beso del Sol y un menú diseñado por los ocho restaurantes de Rooftop Oakland Mall que al verlo nos provocó muchísimo más hambre.

Luego de saludarnos entre algunos amigos asistentes: Vanessa Oliva, Calamancho, Epic Craving, Your Food Therapy, Cincomida y otros más; empezamos la velada con unas palabras de introducción y una cálida bienvenida a cargo de Mister Menú.

El primer plato en aparecer en la mesa fue de 100 Montaditos: Pan Pamplona –una tapa sobre pan artesanal traído desde España con jamón serrano, salsa de tomate con aceite de oliva, ajo y queso ibérico–. Este lo acompañamos de un refrescante mocktail con kiwi, fresa y Soda Bretaña, una soda carbonatada que combina muy bien con diferentes sabores tropicales para crear cocteles sin alcohol. Esta nueva tendencia de mocktails, surge de la fusión de dos palabras: mock y cocktail, que se traduce como una simulación de coctel o coctel sin alcohol.

Luego llegó el siguiente plato, acompañado por palabras descriptivas del chef de Don Emiliano: un delicioso Taco de entraña y camarón acompañado de salsa de la casa, cremoso aguacate y crema de chiltepes. La textura de la carne prime y los camarones estaba en su punto, y no tardó quien comentara entre bromas «Ala, ¿y solo un taco?», pero aún nos faltaban seis platos por probar.

Un detalle interesante del Rooftop de Oakland Mall es la frescura que se respira. Y cuando me refiero a frescura, me refiero al techo abierto que se cierra automático en época de lluvia. Pero si no está lloviendo, uno puede apreciar el cielo abierto con tan solo voltear hacia arriba, y lo más sorprendente es que se pueda hacer a medio centro comercial. Por suerte, esa noche no llovió y pudimos disfrutar del clásico clima fresco de octubre, acompañado de una y otra estrella allá arriba.

Entre todo esto, el tercer plato llegó como una sorpresa. Era el turno de Biba, y todos queríamos ver lo que el querido chef Sergio Díaz nos presentaba de su menú.

El plato fue una Alcachofa Arrosti –alcachofa rostizada con queso gorgonzola, ajo, limón asado y una deliciosa mantequilla avellanada que conjuga muy bien con la reducción de balsámico que adorna el plato–. De lejos, el plato parecía un camarón jumbo, pero al introducir el cuchillo para cortar, la textura de esta flor maravillosa –que muchos confundimos con vegetal– sacó todos sus aromas y descubrimos que estábamos frente a una delicia muy bien cocinada.

Luego, a pesar que nos habíamos saltado un plato, éste llegó con autoridad refrescante: un Aguachile de atún rojo de El Pinche, que venía con su aliño aparte –de cilantro y jalapeño– para servirlo sobre los cubos de atún rojo recién cortado, el aguacate, la cebolla en gajos y el pepino que estaban solitarios sobre el plato.

Para quienes se confunden entre aguachile y ceviche, aquí les comparto datos importantes: 1. Ambos se maceran o cocinan con algún cítrico, a excepción que el aguachile lleva una infusión de chiles y el ceviche regularmente limón. 2. Los ceviches son de distintas regiones de América (Perú, Colombia, Guatemala, etc.), pero el aguachile es de origen mexicano, estrictamente de los estados de Sinaloa, Sonora, Nayarit y Baja California. 3. El aguachile regularmente es más líquido, aunque esto también depende de las regiones de donde sean los ceviches.

Después de esta ráfaga de comida nos esperaban los postres, no sin antes más mocktails preparados con Bretaña y Hatsu, esta marca colombiana de tés con sabores exóticos muy propios del trópico: mangostán, pitaya, licha, granada, yuzu, limón y diferentes infusiones muy especiales.

Para el primer postre, llegó una infalible Crepa de Nutella por Kloster. Digo infalible porque una crepa con crema de chocolate y avellana nunca falla. Además, espolvoreada con azúcar glas sabe riquísima y te deja una sensación de placer en la boca.

Después de esta delicia, vino una sorpresa por Nikkei, quien fue galardonado este año con el “Tenedor de lujo” por Luxe & Life Worlwide. Su postre, el Kakigori Nikkei que según el encargado de cocina quien lo sirvió individualmente sobre la mesa, «es una mezcla de nuestros postres peruanos: Suspiro limeño, Raspado de hielo, Mazamorra morada y más en un solo plato». La fusión de sabores cítricos refrescantes fue una delicia que nos recordó a las granizadas con multiplicidad de sabores. Una delicia si quieren algo refrescante para cerrar una cena.

Por último, llegó el esperado Cheesecake de rellenito del que habíamos estado hablando desde que llegamos a Rooftop. Este postre de Skillets es una fusión de dos culturas: la norteamericana y la guatemalteca. Recrea a través del delicioso cheesecake una de las recetas más emblemáticas de Guatemala: los rellenitos. Así, con su textura cremosa hilvana lo mejor de frijol dulce, plátanos rebozados en azúcar y canela con crema batida y hojas de albahaca. Un postre muy delicioso para cerrar la velada con broche de oro.

Escrito por:
Gianfranco Di Vassi

Editor y escritor en Mister Menú. Es un escritor y artista visual amante del vino, los quesos y el arte. Colabora como editor y escritor con diferentes revistas y plataformas en italiano, inglés y español. Instagram: @gdivassi

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