RoofTop

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¿Cómo se le llama a un encuentro en donde convergen personas con diferentes personalidades, diferentes estilos de vida, diferentes profesiones y se reúnen a compartir? Hay muchas palabras que podrían utilizarse, pero aquí hay una nueva: El Foodie Club de Mister Menú.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió hace unos días: una mesa en el centro de Rooftop de Oakland Mall decorada con rosas y la vajilla de Nutrirecipientes, iluminada únicamente con velas y la luna llena. Y allí estábamos todos reunidos en la mesa, listos para arrancar con el primer Foodie Club del año y deseosos de probar todos los platillos que mostraba el menú que incluía a todos los restaurantes de Rooftop y que fue creado especialmente para esa noche.

Con las palabras de Angela Mena, directora comercial de Mister Menú y Héctor Aguilar, sommelier representante de Marqués de Casa Concha, dimos inicio a la noche. Cada invitado se presentó y contó un poco de sí mismo, algunos eran sommeliers, otros eran artistas, algunos otros expertos en café, pero todos eramos foodies amantes de la gastronomía. “No sabía que iba a ser una reunión tan íntima”- dijo Andrea Henry, una de las invitadas de la noche – y en efecto, así fue. Aunque no todos nos conocíamos esa noche, había cierto aire de camaradería en el ambiente que nos hizo sentir que todos éramos amigos.

Entrada

Llegó el primer cóctel: Saint Tanqueray preparado por Hops. Este cóctel con sus matices de arándanos, blueberries y moras lo que vino a hacer, para los que aún teníamos la cabeza divagando en otro lugar, fue traernos al presente, al aquí y ahora. Y con su delicado toque de albahaca, nos dio la más cordial bienvenida. “Bueno pues, ¡salud muchá!” – Dijo otro de los invitados- y todos brindamos alegremente.

A continuación, llega Heriberto Santos, gerente general de Applebee’s a introducirnos el primer platillo que está dividido en dos partes: la primera parte fue un dip, una cremosa mezcla de queso parmesano derretido, alcachofas y espinaca servido con salsa y tortillas chips. Y la segunda parte fueron unos Wonton Tacos rellenos con pollo, coronados de repollo asiático y cilantro bañados en una deliciosa salsa oriental que tenía un ligero sabor picante. Esto lo maridamos con un Frontera Sauvignon Blanc que, con sus notas a frutos cítricos, fue el perfecto complemento.

Ahora es el turno de 100 Montaditos que nos sorprendió con una variedad de panitos tostados elaborados con ingredientes desde embutidos como jamón serrano, chorizo y salchichón hasta ingredientes del mediterráneo como mariscos y quesos; todo esto en un pan recién horneado y servido ligeramente caliente. “Los montaditos se comen con la mano, ese es el concepto” – escucho que dice uno de los comensales-, y decido comerlo así mientras bebo un sorbo del Terrazas Chardonnay con el que los acompañamos.

Y llega la siguiente y última entrada: Tacos de Tinga de Pollo de El Pinche. Mientras nos sirven, El chef Guillermo Gonzales nos cuenta que “tinga” es una carne a base de chipotle y que la salsa de los tacos, la famosa salsa “Macho Menos”, es una mezcla de chiles y es una receta exclusiva del restaurante. Los tacos decorados con rábano, aguacate y crema fueron un exquisito festín de colores y sabores.

Plato Fuerte

La velada avanza amenamente, a este punto ya nadie es un desconocido, ya todos son parte de una conversación, y mientras algunos ríen y se toman selfies, otros intercambian comentarios sobre la comida y el vino.

Es tiempo de cederle el espacio a los platos fuertes, y el primero en tomar protagonismo es el Volcano Dynamite Handroll de Nikkei  y fue todo un viaje oceánico por los sentidos. Se trató de un Nigiri Maki: cangrejo cremoso sobre un alga sazonada. Mezclar el sabor picante del arroz del Volcano Dynamite con la dulzura del Campagnola Pinot Grigio con que lo maridamos, fue una explosión incomparable de sabores. El Pinot Grigio, nos explica el sommelier Héctor Aguilar, es un vino de aroma fino, elegante, limpio e intenso de sabor seco con agradable retrogusto a manzana verde y es perfecto para combinar con mariscos.

Proseguimos con un platillo que, basándome en los comentarios que escuché en la mesa, fue uno de los favoritos de la noche: el Lomito Dry Aged de Don Emiliano. El lomito era suave y estaba asado perfectamente a su punto. Con un ligero sabor picante, estaba montado sobre una cama de frijoles y combinado con una crema de chiltepe. ¿Cuál fue el detalle que lo hizo extraordinario? El puerro crocante que llevaba encima y que permitió que el plato tuviera un perfecto balance de sabores. Para complementar, el lomito lo maridamos con un Balbás Barrica que combina con todo tipo de platos gracias a su paso por la madera.

Con el último plato fuerte viajamos al mediterráneo, a Italia, que nos dijo “benvenuti” con la Pizza Valdosta. Esta pizza de Biba Trattoria fue un festín de quesos: mozzarella, parmesano, provolone y de cabra que, sin duda, fueron los protagonistas. Pero no se queda atrás la exquisita salsa pomodoro elaborada a base de tomates manzano y, el detalle que sorprendió a todos, el higo caramelizado. El sabor agridulce de la pizza, combinado nuevamente con el vino español Balbás Barrica, la convirtió en algo único e inigualable.

Postre

Ya es entrada la noche, y hemos probado diferentes platillos con sabores únicos, algunos picantes, otros agridulces, pero cada uno ha sido especial y todos los comensales han podido sorprenderse del festín de platillos que ha desfilado frente a nosotros y que han deleitado nuestro paladar. Pero llegó la hora de cerrar la cena – o mejor dicho, banquete – con broche de oro: El postre.

Y el primer postre llega a la mesa causando revuelo. Los chefs de Kloster se hicieron de algunas estufas portátiles y llegaron a cocinar el postre a nuestro lado. Inmediatamente todos los invitados se pusieron de pie y comenzaron a tomar fotos y video. Los comensales nos convertimos en los espectadores de un show que incluía ilusionismo con fuego y a una persona narrando la historia del postre: “La Crêpe Suzette es un postre que nació en el sur de Francia, que está rellena con “beurre Suzette”, una mezcla de mantequilla, azúcar, zumo exprimido de naranja y es flambeada con cognac y otros licores”. El licor de naranja era el que predominaba en la Crêpe y su sabor fuerte contrarrestaba de un modo perfecto con lo dulce.

Seguidamente, Erick Villatoro, chef de Skillets, llegó a introducir el siguiente postre: un cheesecake artesanal bañado en caramelo obscuro, coronado con crema batida, bananos flambeados y nueces. El Banana Cheesecake era delicioso y la combinación del caramelo y la crema batida era espectacular.

Finalmente, el último postre de la noche en deleitar nuestro paladar fue: The Dessert de Sweet Sucré, y se trató de un cheesecake crujiente con queso de cabra con helado de vainilla y pecanas. Todos los postres los acompañamos con un Frontera Moscato que, nos termina contando el sommelier, tiene un aroma a frutas maduras como melón, floral y leves notas a miel y, en el paladar, un sabor fresco, frutal y persistente.

Al final de la noche, entre risas y pláticas, se rifaron algunas botellas de vino entre los invitados del Foodie Club y todos nos fuimos a casa sonrientes y con el estómago contento.

Muchas gracias a todos los que nos acompañaron en el primer Foodie Club del año y un agradecimiento especial a Nutrirecipientes, Terrazas de los Andes, Marqués de Casa Concha (si te interesa comprar uno de estos vinos, puedes adquirirlos en Vinoteca) y a cada uno de los restaurantes de RoofTop que nos deleitaron con sus platillos y que hicieron posible esta mágica velada.

Escrito por:
Gianfranco Di Vassi

Editor y escritor en Mister Menú. Es un escritor y artista visual amante del vino, los quesos y el arte. Colabora como editor y escritor con diferentes revistas y plataformas en italiano, inglés y español. Instagram: @gdivassi

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