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Le Cinq, la mejor experiencia culinaria de mi vida

Le Cinq, la mejor experiencia culinaria de mi vida

Desde pequeña, mi papá siempre me decía: “tenés un paladar muy especial”. A mi corta edad siempre buscaba preparar cualquier cosa, por simple que fuera, con alguna combinación diferente, experimentando sabores y texturas. Y como dicen: “cada oveja busca su pareja”; tengo la dicha de tener un esposo que, aparte de ser maravilloso en muchos aspectos de la vida, también me acompaña y es mi Foodie Partner in Crime. Nos encanta salir a comer, experimentar nuevos platos y es él quien prueba todas las locuras que se me ocurre cocinar. Siempre que planeamos un viaje, la parte que más nos emociona son los lugares a donde vamos a comer, todos los sabores y cosas que probamos que, tiempo después, se convierten en memorias para toda la vida.

¿Cómo llegamos a Le Cinq? Teníamos un viaje a Europa y una ciudad que me llamaba la atención por su cocina era París, una ciudad que no conocía y estaba en mi bucket list, así que decidimos pasar unos días. La investigación y preparación para el viaje empezó y nos topamos con restaurantes incluidos en la “Guía Michelin” (guía famosa que califica la calidad de restaurantes y otorga estrellas “Michelin” a los mejores restaurantes del mundo). Así que se podrán imaginar… ¡una combinación única en la vida: París y restaurantes con estrellas Michelin!

En nuestra búsqueda, encontramos el Top 5 de restaurantes con 3 estrellas Michelin de París (tener 3 estrellas Michelin indica una cocina excepcional). Entre ellas encontramos “Le Cinq”, fue amor a primera vista.  Vimos las fotos, leímos un poco y nos topamos con quotes como “Christian Le Squer, Chef of the Year 2016”. Supimos que era el lugar indicado para nuestra primera experiencia en un restaurante de esta categoría por lo que decidimos hacer la reservación y a los 2 días me la confirmaron, ¡no lo podíamos creer!

Finalmente llegó el día, nos arreglamos elegantemente para estar acorde al dresscode del restaurante y llegamos al Hotel “Four Seasons Hotel George V” de París. La decoración era bellísima, cada detalle estaba decorado de forma clásica con una mezcla de estilo inglés y francés, arte y arreglos florales impresionantes, ¡parecía como que habíamos entrado a un palacio! Los meseros fueron súper amables, serviciales, cálidos y denotaban una pasión por lo que hacían, ¡un servicio increíble! Nos hicieron vivir una de las noches más especiales en mi vida, porque fue la unión de servicio impresionante, gastronomía como nunca antes había probado, una experiencia única y la guinda del pastel: compartirla con mi esposo, ¡no podía ser mejor!

Primero, nos preguntaron que queríamos tomar y nos llevaron una carta de vinos, que me impresionó, nunca había visto una selección tan amplia. Era un libro con por lo menos 500 páginas de vinos y champagne. Como plato de bienvenida, – cortesía del chef- nos dieron una burbuja de jengibre y cítricos, otra burbuja de raspberry y una focaccia con tomate, albahaca y tapenade; aparte un pequeño pie de hígado de ave y pecanas.

Después, empezamos a ver el menú y siempre a Ricardo, mi esposo, le encanta preguntar el signature dish, lo cual nos guío mucho a escoger. De entrada pedimos las cebollas gratinadas al estilo parisino y cangrejo araña con una emulsión cremosa de coral. Ambos muy interesantes, pero el ganador fueron las cebollas gratinadas, muy difícil de explicar pero trataré: son unas burbujas las cuales al ponerlas en la boca se deshacen haciendo una explosión en el paladar de sabores y texturas, unas eran como la base de la sopa de cebolla y otras de una salsa exquisita con tonos de vino y cebolla caramelizada. Sin duda la mejor versión de la tradicional sopa francesa de cebolla que hemos probado.

Para el plato fuerte pedimos “Sea bass” con una salsa de buttermilk y caviar, un plato que el chef hace en referencia a su niñez. Este plato tenía un balance perfecto: texturas suaves, sabores delicados con apariencia tersa como una nube y el toque mágico de caviar logrando en el paladar una combinación excepcional. También pedimos “Jamón con trufa negra y hongos” dentro de un nido de spaghetti, un plato lindo a la vista, muy distinguido, era una obra de arquitectura gastronómica, un rectángulo perfecto hecho de spaghetti colocados en orientación vertical y ordenados perfectamente haciendo la contención para la “caja” del jamón, con una salsa muy rica.

Después del plato fuerte, hicimos un cambio de paladar, un tipo de “pre-postre”, que la verdad ¡ya era todo un postre! Consistía en un delicioso pie de limón, pero debo aclarar que no era cualquier pie de limón, sino la versión del chef. En el plato, podíamos ver rueditas de colores y texturas, una de estas rueditas eran el turrón, otras el filling del pie de limón, otras el crust y así, todo por pequeñas partes, una obra de arte a la vista y llena de sabor.

Como parte del protocolo, te ofrecen una amplia variedad de quesos, tenían cómo 15 variedades para acompañarlos con vino, pero ya no los probamos. Somos más del tipo un dulce final, ¡así que fuimos directo al postre! Ricardo pidió el “Iced dark chocolate crust”, eran 3 barquillos hechos de chocolate amargo con 3 rellenos diferentes, una delicadeza y un perfecto final para esta experiencia. Yo, en cambio, decidí arriesgarme, no soy muy fanática de la toronja, pero era una de las recomendaciones del chef, así que la seguí y, la verdad, no dejó de sorprenderme. Era un postre frío, con 3 layers, un crust, una espuma de toronja, toronjas caramelizadas hechas en forma de lámina ¡impresionante! El perfecto balance entre dulce, fresco, un toque amargo y frío.

Para terminar, nos dieron unos dulces para llevar en un empaque lindo y, por supuesto, ¡estaban deliciosos!

Para mí, esta ha sido la mejor experiencia culinaria de mi vida, totalmente diferente, todo denotaba pasión en cada detalle, una obra de arte en cada plato, en la forma de poner cada salsa, la forma de servirlo, el ambiente y todo…creo que nunca pararía. Quería compartir esta experiencia, porque sin duda es un arte, es la máxima expresión de artistas culinarios que, con su gastronomía, nos envuelven para experimentar sensaciones muy especiales y que te dejan un recuerdo para toda la vida.

Nos encanta compartir todas las delicias que hemos tenido oportunidad de probar en diferentes lugares y que han hecho memorias para siempre, para que más personas puedan experimentarlo.

Te invitamos a que nos sigas en nuestras aventuras en instagram, así que: ¡cierra la maleta y abre la boca porque viajar es comer!

 

Escrito por:
Andrea Sedano de Sepe

Diseñadora gráfica, entrepreneur de profesión y food lover de corazón. Le encanta conocer nuevos lugares, probar nuevos sabores y disfrutar de un buen vino. Creadora, junto a su esposo Ricardo Sepe, de la cuenta en instagram @travel.eat.ss que busca recomendar y experimentar nuevos lugares a través de la comida. Cree grandemente que los mejores recuerdos de un viaje giran entorno a las actividades, lo comido y lo bebido. Las comidas te trasladan a diferentes lugares, con un simple sabor u olor. ¡Cierra la maleta y abre la boca, porque viajar es comer!

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