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La inefable migración: cuando los pueblos llegaron de Tulán

La inefable migración: cuando los pueblos llegaron de Tulán

Como bien decía la Nana Paula, me acompaña una desbordante ignorancia y con una mirada extranjera había leído el Popol Vuh donde se cuenta que muchos pueblos viajaron desde Tulán hacia las tierras del sur (según yo, Guatemala).

Me interesa saber acerca de estas migraciones iniciales y para averiguar acerca de su significado me acerco a Tata Pacal Nawal Oxlajuj No’j, un sabio Maya de la localidad.

Cuando lanzo mi pregunta, él sonríe como cuando un niño indaga ingenuamente una verdad demasiado profunda para ponerla en palabras. Antes de responder señala una olla de barro, redonda como una esfera y con una pequeña boca. Me hace examinarla: ¿qué hay dentro? Pregunta. Como está vacía, respondo: nada. Pues eso es Tulán, dice riendo.

Una metáfora del vacío, de la nada: el lugar sagrado de donde se origina toda existencia.

La migración al sur es el viaje que hacen los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué (representación de la dualidad que habita en cada uno de nosotros), hacia la existencia material. Aquí en el plano de la existencia material (que no es otra cosa que Xibalbá), los gemelos enfrentarán la eterna lucha entre el bien y el mal (representado por el juego de pelota). La idea es que las almas regresen a Tulán después de sus aprendizajes y que así logren resolver el mayor enigma de todos: la dualidad. El destino de todos es integrarse de nuevo a la unidad de donde hemos partido y que es nuestra patria mítica.

Me quedo de una pieza. Intentando hallar una migración terrena que pudiera enriquecer mi percepción de la gastronomía ancestral, me encuentro con la sabiduría profunda y mística de un pueblo muy antiguo. De repente, las piezas del Popol Vuh empiezan a caer en su sitio.

Pregunto al Tata Pacal Nawal Oxlajuj No’j si puede ayudarme con algún comentario sobre gastronomía y con una sencillez muy prístina me dice que en la cocina de las familias Mayas las enseñanzas del libro sagrado están siempre presentes en utensilios cotidianos como la piedra de moler, la olla, el fuego y el propio maíz.

Maíz amarillo.

Me cuenta cómo la abuela Ixmucané molió en su piedra la carne de los primeros hombres.

Dice el Popol Vuh: «Y moliendo entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, hizo Ixmucané nueve bebidas, y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon los músculos y el vigor del hombre…».

El tata Pacal Nawal Oxlajuj No’j explica que ella molió aquellas mazorcas en una piedra que tiene tres patas. Allí está implícita la idea de Tulán: las dos patas de abajo son la dualidad, la otra, la unidad. El viaje mítico desde Tulán, así como el viaje de retorno, están cotidianamente presentes en la cocina que es el mejor lugar para no olvidarlos.

Porque el acto de cocinar es una gozosa plegaria.

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Escrito por:
Carol Zardetto

Carol Zardetto, escritora guatemalteca. Su primera novela, Con Pasión Absoluta, ganó el premio centroamericano Mario Monteforte Toledo (2004). La autora escribe artículos literarios y políticos. El discurso del Loco, cuentos del Tarot, es su segunda obra publicada (2009). También realiza documentales, dentro de los cuales “La Flor del Café” fue nominado finalista en el Festival de Cine Centroamericano, “Icaro” (2010). Ha elaborado guiones para programas de televisión tales como el Sabor de mi Tierra y Entrémosle a Guate. Ha sido invitada a múltiples festivales, encuentros de escritores y ferias del libro tales como Metropolis Bleu y la Feria Internacional del libro en Guadalajara. Su peculiar biografía incluye actividades tan disímiles como la diplomacia, ser consultora en el combate a la corrupción y Viceministra de Educación. Actualmente ha finalizado la creación del libreto para la primera ópera guatemalteca, Tatuana, un tributo a la búsqueda de la libertad y del propio destino por la mujer.

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