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La magia que se esconde en el mar

La magia que se esconde en el mar

No se puede negar el enorme poder que el mar tiene. Partiendo con la simple idea de que es fuente de toda vida, desde el origen del tiempo se le relaciona con la Creación, Vida, Madre. Miles de civilizaciones han adorado a muchos dioses del mar, quienes poseían una enorme fuerza, tanto física como espiritual, podían lucir como ancianos sabios y monstruosos o como jóvenes, bellas y puras con misteriosos poderes.

Desde sus inicios, la humanidad se ha sentido atraída por el enorme y misterioso poder del mar que nos entrega paz, alivio, claridad y, con su infinita calma y paciencia, nos enseña a pensar y meditar. Nos entrega una energía tan poderosa que purifica todo nuestro ser.

Fue en nuestra búsqueda por comprender a mayor profundidad el enigma del mar, que llegamos a él, Juan Orellana, un hombre con una fascinante conexión con el mar y una historia que contar.

Juan Orellana

«El mar llegó a mí en mi búsqueda de cómo resolver mis problemas de salud», –  nos empieza contando-. Buscando cómo evitar problemas como cáncer, diabetes y enfermedades degenerativas, se adentró al tema de la nutrición y descubrió que, si le damos al cuerpo la oportunidad de desintoxicarse, le damos la oportunidad de regenerarse y recuperar la salud. Si lo desintoxicamos, permitimos que el metabolismo y los órganos empiecen a funcionar adecuadamente y, cuando liberamos nuestra alimentación de toxinas, creamos en el cuerpo un espacio para poder sanarse.

«Para mí era evidente que yo no estaba teniendo una alimentación adecuada». Aquí en Guatemala es difícil tener una dieta orgánica y, además, es muy caro. Esta fue una de las razones por las que nació Agrofenomenal, un huerto orgánico que Juan y su familia crearon y que surgió con la idea de que, así como una planta sana se defiende a sí misma de insectos u otros organismos patógenos que la quieren atacar, los humanos también tenemos la capacidad de sanarnos a nosotros mismos cuidando lo que comemos.

Aún después de mantener una dieta crudivegana por varios años, Juan estaba consciente que a sus alimentos les hacía falta algún mineral o algún elemento que proveyera de enzimas minerales a las verduras y plantas que comía. Fue esta la razón que le llevó a consultar a un amigo agrónomo-horticultor acerca de cuál era la fuente orgánica natural que tenía más elementos minerales que aportaran a lo que nos hacía falta, y su respuesta fue bastante breve y clara: «El agua de mar». Y aunque en ese momento a Juan le pareció de lo más excéntrico y hasta cierto punto, descabellado, más adelante todo empezó a cobrar sentido y días después ya se encontraba investigando como obtener agua de mar que pudiera usarse en productos comestibles; y fue así como arrancó la investigación que se convertiría en una pasión.

Es imposible que la relevancia que tienen los mares pase desapercibida ya que el 95% de la vida de este planeta está en el mar. Somos un planeta de agua de mar y no necesitamos buscar minerales en otro lado porque en el mar está lo que necesitamos, allí es donde comenzó la vida.

«Al principio me acerqué al mar buscando minerales, pero terminé descubriendo mucho más, descubrí que el mar tiene información»– Nos continúa contando.

Así como los cristales y los cuarzos contienen mucha información y energía, el agua en su estructura también guarda mucha información. El agua de mar tiene más vida que la tierra fértil, y aunque es cristalina, está llena de vida que no vemos. No padeceríamos de problemas energéticos, de salud o de alimentación si nos acercáramos correctamente al mar. Pero en la actualidad, esa información permanece bloqueada, no se nos transmite y no se nos hace saber que el mar es una herramienta muy poderosa y transformadora.

No es la primera vez que alguien saca a la luz los beneficios del agua de mar. A principios del siglo pasado, René Quinton, un científico y fisiólogo francés, estudió y experimentó sobre los efectos del agua marina en la salud. Quinton trataba el agua marina diluyéndola con agua destilada y la administraba por vía oral e incluso intravenosa para curar enfermedades que en ese entonces no tenían cura y eran consideradas mortales. Después de su muerte, toda esa información desapareció y hasta la fecha, esos conocimientos no solo permanecen ocultos, sino que se ridiculiza usar el agua de mar como remedio terapéutico.

El mar es un misterio lleno de vida, nosotros podríamos depender solo de él en cuanto a energía, alimentación y fuente de agua. «Qué bueno sería utilizar los elementos del planeta correctamente, utilizando los minerales no químicos que ayuden a nuestra nutrición».

Todo ser vivo es energía y no necesita únicamente alimentos o minerales para vivir. Las plantas utilizan la energía del sol para crecer, y la sal marina puede aportar elementos energéticos vitales tanto para ellas como para nosotros. En Agrofenomenal, como fuente principal de minerales para las siembras, utilizan el agua de mar, y de esta manera logran aportarle todos los minerales que existen en la tabla periódica de los elementos y, además, el agua de mar es un fertilizante extraordinario.

«Tengo ocho años de investigación de este tema y cuatro años de aplicar agua de mar a mi huerto y es así cómo le estamos dando más vida. Los cristales de sal llevan mucha información maravillosa a los suelos, información sanadora».

Juan nos cuenta que su primera experiencia de cosechar agua de mar fue muy emocionante. Utilizando una máquina especial, logra extraer agua de mar sin quebrantar la estructura cristalina del agua, que es en dónde están resguardado todos sus beneficios. Mucha gente se asusta con el agua de mar porque piensan, quizá, que es sucia o está contaminada, pero la realidad es que en el agua de mar no existen los patógenos, pues estos no se pueden desarrollar en el mar. En general, el agua de mar no tiene problemas de infecciones, lo contrario, es beneficiosa. Los animales que viven en el mar no se enferman, ni tampoco envejecen, y es porque en el mar, el entorno es perfecto para la vida.

El agua de mar es vida y habla un lenguaje universal que, si nos acercamos y aprendemos a escucharlo, tiene la capacidad de transformar nuestra alimentación, nuestro cuerpo y nuestra energía.

Escrito por:
Gianfranco Di Vassi

Editor y escritor en Mister Menú. Es un escritor y artista visual amante del vino, los quesos y el arte. Colabora como editor y escritor con diferentes revistas y plataformas en italiano, inglés y español. Instagram: @gdivassi

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