Los embutidos de Tecpán

Los embutidos de Tecpán

Otra historia de migraciones.

Esta historia empieza en los albores del siglo XX. Paulino Jarquín Moreno, un acaudalado joven nicaragüense, había viajado a Alemania para estudiar medicina. La Primera Guerra Mundial puso fin a sus sueños y tuvo que ponerse a trabajar con campesinos y aldeanos alemanes que le enseñaron a fabricar embutidos y a ahumar carnes para preservarlas de la descomposición.

De allí, viajó a Suiza y, en las granjas de Neuchatel, conoció a Lucía Richeme quien se convertiría en su esposa (Neuchatel es una región agrícola productora de famosas carnes ahumadas de cerdo, embutidos y quesos).

Regresaron en barco a Centroamérica para hallarse con que la familia de Paulino tenía arreglada su boda con otra mujer. El conflicto familiar terminó en que Paulino fue desheredado y la pareja decidió emigrar a Guatemala en busca de oportunidades y, como hablaban alemán, llegaron a las fincas cafetaleras de los alemanes. Trabajaron por largos años, hasta que muchas de aquellas fincas fueron expropiadas.

Fue entonces que decidieron comprar su propia tierra en Tecpán, cuyo clima era más favorable a Lucía, que no se hallaba en el calor de la Costa. Allí iniciaron el negocio de producción de embutidos y quesos.

Su “jamonería” inició labores pensando en proveer a las colonias europeas que vivían en Guatemala porque en aquella época no se conseguía este tipo de embutidos: jamones curados y madurados, embutidos para asar, rodajar y untar. Se llevaban en carreta de bueyes desde Tecpán hasta la capital porque no existía la carretera actual.

Embutidos tecpanecos, un clásico guatemalteco.

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Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y toda la comida. Instagram: @pablobromo

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