Artesanos de la comida: Finca de Parma

Artesanos de la comida: Finca de Parma

Una tarde de mucho tráfico, fui a Jake’s a tomar algo y pasar la hora pico. Como de costumbre, Jake se acercó a saludar. Hablando de comfort food, surgió a la conversación su famoso Mac’n’Cheese.

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“La gente, cuando piensa en un Mac’n’Cheese, se imagina sabores y queso artificial. El mío, además de un ingrediente secreto que no te diré, lleva queso spread de Parma.  Pocos lo saben, pero ese spread está hecho con verdadero queso cheddar. De hecho, lo traen fresco desde la finca cada día. Conozco personalmente el producto y es bueno,” me dijo.

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Nuestra plática sobre queso se extendió al punto que a la semana siguiente, armamos un grupo y fuimos a visitar la Finca San Jerónimo Miramar en Patulul. Esa tierra fértil, ubicada a las faldas del volcán Atitlán, es donde fabrican los lácteos Parma.

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Al llegar, nos recibieron para desayunar juntos en un gran comedor. Al terminar, nos dirigimos a los laboratorios donde verifican que la leche sea libre de antibióticos y hormonas. También saben si las vacas sufren de estrés o si están bien alimentadas. Esto les permite incentivar y compartir conocimientos con los lecheros de todo el país, con el fin de obtener un producto de alta calidad, promover el bienestar de las vaquitas y  utilizar técnicas ecológicas.

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Después, visitamos el área de añejamiento. Allí conocimos al maestro quesero, encargado de asegurarse que todos los quesos tengan el mismo sabor. Sacó de un cuarto frío varios quesos cheddar blancos, con distintos tiempos de añejamiento. El añejamiento influye directamente en el sabor, consistencia y textura del queso. El cheddar es blanco, pero el que vemos en América tiene un color anaranjado debido a que se le agrega achiote para diferenciar el cheddar americano del europeo. Al probar el intenso sabor del cheddar añejo, Jake se enamoró. Pidió que por favor le apartaran un par de trozos grandes para llevar.

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Conocer Parma de cerca, me hizo entender la importancia que hay en comprar lácteos locales. Por un lado, es un aporte al desarrollo del país. No tenía idea de cuánta  gente trabaja en la industria lechera y como esta industria le devuelve gran parte, del precio que pagamos por un lácteo, a los lecheros en el interior del país. Por otro, el producto final es más fresco ya que va directo de la finca al supermercado, por lo que es de mejor calidad. Además, conocer de dónde viene mi comida y conocer personalmente la producción, no tiene precio.

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La Finca San Jerónimo, tiene una flora y fauna inigualable. El agua que corre por parte de la finca es cristalina pues ha sido filtrada naturalmente por el volcán y es vista como el tesoro que es. De hecho, estando tan cerca del volcán, los minerales se filtran a través de la tierra, volviendo su pasto rico en nutrientes.

En la Finca también hay plantación y producción de excelente café. Después de subir las faldas del volcán para conocer las plantaciones, bajamos a catar los distintos tipos de café que tienen. Allí nos encontramos a Diego Kim, el experto en café y propietario del pequeño coffee shop en Panajachel, Café Loco. Diego se dedica a comprar café para el mercado asiático y estaba por casualidad en la finca. Tuvimos suerte de verlo, ya que aprendimos mucho sobre el café. Además, nos aseguró que la calidad del café de Parma y de la Finca San Jeronimo Miramar es fenomenal. Tan fenomenal que es encontrado en restaurantes y cafeterías especializadas alrededor del mundo.

Un par de días después de la visita, Jake me invitó a su restaurante. Me dijo que tenía una sorpresa. Llegué con emoción y curiosidad. De pronto, me sirvieron un plato con unos macarrones bañados en una salsa de queso dorado y cremoso, coronados con una de las famosas albóndigas de Jake’s en salsa roja. Era el  famoso Mac’n’Cheese…

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“Pruébalo… este es especial.” me dijo.  Al probarlo, sentí la textura de la pasta al dente, mezclarse con ese sabor hermoso, quesoso y cremoso. Definitivamente no era cualquier Mac’n’Cheese. Jake se ríe y me dice: “¿A que no has probado uno mejor que este? Además de usar el spread, le puse un poco de aquel cheddar añejo que me regalaron en la finca.”

Era un sueño quesoso hecho realidad.

Escrito por:
Miss Menú

Directora de producción y edición de contenido. Co-fundadora de Mister Menú. Co-capitana del barco pirata.

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