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Experiencia en el taller “Profundamente humano: el acto de comer”

Experiencia en el taller “Profundamente humano: el acto de comer”

Me llegó un día el mensaje de Lucia: “pensé en ti por muchos motivos”. Era una invitación al curso de escritura gastronómica. Unos días antes, había indagado en alguna de las tantas formas de expresión, por lo que el mensaje me pareció curioso.

Siempre he escrito poemas, reflexiones, textos. Es algo que me gusta. Casi siempre escribo en restaurantes. Mis textos favoritos salen de ese momento, cuando estoy esperando el plato en una mesa solitaria. Tomo algo, reflexiono mi día y ¡pop! sale algo para meditar. Lo escribo, lo pienso, lo mastico, lo digiero.

He trabajado pocos años en restaurantes, tanto en cocina como en servicio. En este mundo de comida y tenedores, todo es una experiencia. Hoy, por ejemplo, atendí a una chica de Ucrania, que está de paso por Guatemala. Entre plática y servicio me preguntó cuál era mi historia y como había parado ahí. Recordar mi camino fue lo más intenso del día. Volví a sentir la emoción con la que inicié.

Escribí mucho durante el año que hice prácticas en la primera cocina profesional que mis pies tocaron. Ese lugar que me hizo evolucionar. Todo a mi alrededor era tan real y diferente a lo que conocía. Era mucha información que procesaba en la noche, luego de la larga jornada, junto a una hoja de papel y una vela encendida.

Para mí, escribir está relacionado con restaurantes y su contenido.

Trabajar como mesera me permite ser un canal entre la cocina y el comensal. Mi responsabilidad es interpretar el trabajo de los cocineros, profundizar en historias y técnicas para explicarlas con claridad.

A toda esta experiencia restaurantera le faltaba algo, y en el taller lo encontré: una exploración profunda en lo que es comer. Y es que, ciertamente, comer no es solo llevar alimento a la boca y digerir.  Comer es esa mágica exaltación de suspiros que transmite el poder del universo, pero, sobre todo, es un acto que me une a una comunidad que empieza en la tierra, la explica la química y el humano la convierte en arte. Es un acto tan puro de unión entre personas, culturas y tradiciones. De ahí salen los gustos, las pláticas y sobremesas, los banquetes, los lujos e incluso la pobreza.

Considero que la experiencia que Mister Menú nos ofrece, antes de ser un curso, es un taller de pensamiento y exploración gastronómico y una oportunidad para entender las profundas, históricas y místicas raíces del arte y ciencia de la alimentación. Un contenido que, de haberlo explorado en el colegio, habría valorado la vida con otros ojos.

Más información de nuestro taller “Profundamente humano: el acto de comer”

Escrito por:
Mercedes Moreno

Inquieta y curiosa. Amante de la vida, de su arte y de las sorpresas que nos hace vivir. Me encanta comer y ahora estudio cómo este acto tan humano nos reúne, nos transmite, nos conecta con nuestro entorno y sobre todo: hace comunidad.

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