Fado Bakery: El panito del que todos hablan

Fado Bakery: El panito del que todos hablan

Todas las mañanas me subo a la bicicleta y cruzo zona 4 rumbo a Mister Menú. En el camino atravieso calles peatonales, paredes con murales, restaurantes cerrados, juegos infantiles y varios edificios de apartamentos.

En todo el camino, no disfruto otra cosa más que llegar a la cuadra principal de 4 Grados Norte y ver el rótulo de Fado Bakery en la esquina. Del local salen aromas a pan recién salido del horno, y todos los días tienen sorpresas nuevas que dan ganas de probar sin resentimiento y con mucho estómago, porque todo da antojo: pan salado, cheesecakes, empanadas, brownies, cubiletes y mucho más.

Además, desde niño, siempre me ha gustado inmiscuirme en las panaderías y disfrutar del ambiente que se vive mientras los panaderos y panaderas amasan harina sobre las mesas. Nunca olvido la magia de ver harina volar a través de la luz y ver como una bolita de masa se convertía en un pan del tamaño de una pelota.

Es algo encantador que nunca olvido, y Fado, entre otras cosas, tiene esa mística. Un aura amigable que le aporta magia al barrio y que conjuga bien con negocios exitosos que poco a poco están floreciendo en Guate. Acá un poco de su historia.

Fado abrió hace un año y medio. Su nombre significa “destino” en portugués, pero también es un estilo de música conocidísima en Portugal. Sus dueños son dos: Rubén Maio (portugués) y Luis Pedro Grajeda (guatemalteco). Dos emprendedores apasionados que han hecho crecer su negocio en poco tiempo.

Rubén tiene 7 años de vivir en Guate, y para abrir la panadería vendió hasta su moto. Aunque era Manager de restaurantes y Productor de TV en Europa, el pan siempre ha estado en su vida como una levadura in crescendo. Algo así como el destino.

Su pasión por diferentes harinas e ingredientes locales se siente. Hay una energía viva que transmite fácilmente cuando habla de pan. Así, este proyecto de panadería de barrio, se ha adentrado en el gusto guatemalteco poco a poco. Lo que empezó como un proyecto pequeño cada vez es más grande.

“Hay que ir con paso seguro y saber lo que estás haciendo.” – Rubén Maio

Al principio atendían entre 60 y 70 personas, ahora tienen un tráfico de 200 personas al día. Venden de todo un poco, y todo está elaborado sin preservantes ni colorantes. En Fado encontrás desde un pan de frijol o chile cobanero, hasta un cheesecake relleno de higo, piña o manzana.

Todos los días regalan pan a indigentes de la calle, y aunque quisieran hacer una labor social muchísimo más grande, tienen una mentalidad muy aterrizada de la que es fácil sentir empatía y admiración.

“Tenemos la formalidad del negocio, pero nos gusta ser relajados y crear intimidad con el cliente. No existe la crítica negativa, porque toda crítica nos ayuda a crecer y mejorar la calidad de nuestros productos”. – Rubén Maio

Otro de los crecimientos de Fado, es que actualmente le distribuyen pan a varios negocios y restaurantes. Además, en pocas semanas abrirán su segunda sucursal ubicada en zona 14. Y por si fuera poco, están considerando tener un menú de desayunos para zona 4, ya que la demanda por restaurantes va en auge y hacen falta lugares que ofrezcan desayunos.

Aunque al respecto –me comenta Rubén–, él considera que el barrio cultural necesita más amplitud y diversidad. “Menos restaurantes y más negocios de todo tipo“, me dice. Lo cual, a mi criterio, me hace mucho sentido. Un barrio con tiendas de ropa, almacenes de diseño, galerías de arte y mucho más.

Un barrio donde el olor a pan sobrevuele los negocios, y todos salgan corriendo detrás de ese olor 😎👍.

Por eso no es casualidad que #elpanitodelquetodoshablan se esté convirtiendo en #elpanitoquetodosquierencomprar. Así que te invito a probarlo, sobre todo los cheesecakes rellenos y los panes salados con ingredientes locales.

¡Larga vida a Fado y qué siga creciendo con buena levadura!

 

FADO BAKERY

Vía 5, 1-11 zona 4, local 6. Esquina.

Horario: Lunes a sábado de 8 AM a 6 PM.

Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y toda la comida. Instagram: @pablobromo

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