Quintana Bistrot: Una sorpresa de Paseo Cayalá

Quintana Bistrot: Una sorpresa de Paseo Cayalá

Hace unos días conocí Quintana Bistrot mientras repartía revistas de la nueva edición. Y para decirles la verdad, la experiencia fue una de esas sorpresas que te alegran el día y la noche. Tienen un postre que se llama “orgasmo”.

El lugar ya lo había visto varias veces pero no me había animado a entrar. Así que entro y, de repente, estoy en una mesa conversando con el dueño, el chef Alex Quintana, sobre productos orgánicos y el deseo que tenía de contactarnos hace varios días, al mismo tiempo que me sirve –magistralmente y con una sonrisa– tres degustaciones de sus platos estrella:

1. Tiradito de jamón jabugo con mandarina, maní, aceite de sésamo y retoño de alfalfa.
2. Higo confitado con Ron Zacapa, té chai, queso de cabra, morrones marinados y un crocante de peperoni al chipotle.
3. Boquerones crocantes sobre cama de aguacate, morrones, cebolla vidalia, pepitoria y vinagreta de sésamo.

Me explica cada una de las degustaciones y en qué orden debo probarlas. Luego me cuenta el origen de sus platos fusión que están hechos con ingredientes locales, y al final ahí estoy con cada explosión de texturas en la boca.

Confieso que no soy muy fanático de los pescados salados de esta época, por eso los Boquerones salados que estoy viendo no me llaman la atención en lo más mínimo. Pero como siempre hay una primera vez, decido probarlos y quedo con un sentimiento de satisfacción que me saca una sonrisa. La experiencia es muy especial para el paladar porque el sabor del aguacate penetra la boca y crea una conjunción de sabores legítimos que se van separando poco a poco, sin interrumpir la delicadeza que los amarra en conjunto. Una delicia, la verdad.

Así que le voy contando al chef mi experiencia con sus platos, y él me insiste que tengo que probar su famoso postre porque le agrada que yo pueda distinguir sabores y texturas, además de expresarlos fácilmente. Desaparece. Luego regresa y me cuenta sobre su experiencia con la comida francesa e internacional, y que además de cambiar cada tres meses el menú del restaurante, le gusta sentir que su Bistrot tenga vida. Algo que me parece especial y necesario en un panorama gastronómico donde los menús son eternos. Cien puntos por eso.

Luego seguimos conversando sobre sus premios como cocinero y sus futuros viajes al extranjero para participar en festivales con productos orgánicos y gastronomía sostenible. También me cuenta sobre su reciente galardón hace unas semanas: el “Tenedor de lujo” del evento Luxe & Life. Seguimos conversando. Me alcanza agua con limón para limpiar el paladar.

Todo va bien, platicado y relajado, hasta que él mismo me acerca esta belleza.

"Orgasmo", el plato más pedido en Quintana Bistrot.

Luego me enumera sus ingredientes y le añade una onza de Amaretto in situ. Antes de probarlo, le comento que será difícil describirlo porque no soy muy de describir postres, pero que intentaré hacerlo. Lo pruebo. Me quedo en silencio. Siento mil explosiones gustativas. No me salen las palabras, solo una: orgasmo.

Luego el chef me cuenta la historia del postre y me dice que esta es solo la degustación. Y que en efecto, el nombre del postre es “Orgasmo”, pero que no se lo puso él sino los visitantes del Quintana Bistrot que regularmente lo piden. Imaginen. Se llama orgasmo y fue exactamente lo que sentí en la boca.

No es para menos, el postre tiene por lo menos quince ingredientes que explotan en todas las direcciones cuando se fusionan: Cítricos en las paredes de la boca, amargos en los contornos de la lengua, dulces al cielo de la boca y un aftertaste etílico-picante que todo lo condensa. En sí, toda una locura de experiencia que ni con los adjetivos más precisos lograré describir. Lo mejor es que vayan y lo prueben ustedes. No olviden pedir un café para cerrar con broche de oro la experiencia.

La descripción de ingredientes por el chef es la siguiente: Trufa de chocolate belga con costra de romero y chipotle sobre un coulis de vino Blanc de Blancs, acompañado de fresa fresca y gellato de fresa con queso de cabra con pimienta rosada. Todo esto con un toque de rayadura de limón y un shot de Amaretto.

Se oye increíble, ¿verdad? Así que vayan, porque un orgasmo nunca está de más.

 

Quintana Bistrot

Paseo Cayalá, Local F1-118

Reservaciones: 5012 5914

Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y toda la comida. Instagram: @pablobromo

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