fbpx

Restaurante Pistilos de Hotel Mil Flores

Restaurante Pistilos de Hotel Mil Flores

logo_Restaurante Pistilos de Hotel Mil Flores

Hace alrededor de un mes me invitaron a conocer el nuevo Restaurante Pistilos —dentro de Mil Flores Luxury Design Hotel—para disfrutar una experiencia relajante en el spa y probar el nuevo menú del restaurante.

Fue una experiencia deliciosa, de esas que uno se merece después de una semana agitada. Acá les comparto un poco mi experiencia, que recomiendo para cualquier foodie que quiera relajarse y comer rico con un menú lleno de ingredientes locales, cocina internacional y un ambiente romántico como solamente ofrece La Antigua Guatemala.

Cabe mencionar que cada detalle de este hotel de diseñador fue cuidado milimétricamente para vivir una experiencia única. Todas sus habitaciones presentan detalles que lo convierten en una de las mejores opciones para una noche romántica y llena de lujo. Ambientado solamente con seis habitaciones, este pequeño pero confortable hotel te sacude el estrés desde que ponés un pie en la entrada.

Al llegar, me dieron un pequeño tour por las habitaciones y me recomendaron hospedarme en una de las suites más espectaculares por su decoración y ambiente, la inolvidable Las Jacarandas, que está decorada al cien por ciento con detalles color lila, morado y púrpura. Una belleza que te deja boquiabierto solo con ver su inmensa lámpara de cristal que prevalece en el centro de la habitación.

Después de merodear un poco por el resto de habitaciones, me llevaron al área de spa y piscina para una sesión relajante de una hora. Y ahí estaba yo, dejando todo el estrés de la semana en un espacio dedicado exclusivamente para mí solito.

Para resumirles, salí del masaje relajante con ganas de flotar en la piscina y olvidarme del resto del mundo, pero me esperaba algo aún más exclusivo: un almuerzo de tres platos, vino y charla con el nuevo chef del restaurante: Guillermo Duarte, quien tiene a disposición la cocina mejor equipada de toda La Antigua Guatemala. Tanto así, que le pedí que me diera un tour por la pequeña cocina y, no es para menos, quedé sorprendido con el equipo que tienen en esta pequeña pero gran cocina.

Pero lo que más me interesaba era conocer su nuevo menú y, puedo decirles, que está súper interesante.

El menú del equipo de chef Guillermo tiene una sofisticación internacional, estilo fusión y con interpretaciones de comida local mezcladas con técnicas muy francesas. Pero más que local, con elementos sumamente gratos que incorpora desde los productos locales: chiles, loroco, iguashte, canillita de leche, cacao, pepitoria y más.

Y por lo mismo, mi experiencia fue placentera, ya que le tengo harto aprecio a los ingredientes locales.

Los tres platos que probé me dejaron un excelente sabor de boca que recomiendo para cualquier amante de la cocina internacional con matices y texturas propias de Guate.

En el menú hay para todos los gustos: Hongos gratinados con varios quesos y chile cobanero —que en realidad es cahabonero—, Mejillones estilo Bachá —el mítico plato ancestral de las Verapaces—, Carpaccio de res, Mero con salsa iguashte —esa delicia única en Guate—, Lomito con puré de coliflor, Pato con sal de cobanero y salsas de Jamaica, Camarones con hierbas, Tortelinis con queso de cabra y loroco, Creme brulée y más.

Yo opté por tres platos:

Primero, un Tartare de atún con aguacate, aceite de ajonjolí, reducción de soya y brotes de berro. ¡Súper fresco y aromático! Un plato que marida muy bien con un Chardonnay bien frío y que abre el apetito para el siguiente plato. Como soy fanático de las cocciones sous-vide y, además, del cerdo, pedí un Pork Belly cocinado por varias horas y acompañado con salsa tamarindo, polenta de queso duro y ensalada de berro con aceites cítricos. Aquí, me arrepentí un poco porque quizá la mejor experiencia después del Atún hubiera sido un Mero en salsa iguashte, pero volveré para contarles la próxima experiencia.

Por último fueron dos postres, ¡así de cariñosos me trataron!

Pedí un Creme brulée con banano gratinado en ron, una delicia para los amantes de los flambeados. Y luego, para quitarme la duda probé unos Buñuelos —en estilo profiterol—con mousse de canillita de leche, miel de lavanda y un helado de rosas sutilmente diseñado por el chef.

Como ven, un menú muy bien cuidado y lleno de elementos guatemaltecos que merecen ser re descubiertos. Lo único que me sorprendió fue no ver más cardamomo, maíz y cacao en el menú; siendo estos tres ingredientes espectacularmente guatemaltecos. Por lo demás, el restaurante Pistilos tiene una cocina bastante sobria y delicada que les puede causar sorpresa en el paladar, como para consentirse este fin de año. ¡Dense la vuelta!

Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y los tacos. Instagram: @pablobromo

Ver otras publicaciones de Pablo Bromo