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Tecpán Mágico

Tecpán Mágico

La cultura maya es el suelo fértil y resiliente de Guatemala. Aquí se han sembrado iglesias y cuarteles, añil y cafetales, banderas y palma africana. La milpa ha sido la constante, sin embargo, permitiendo que el maíz brote y vuelva a crecer.

Durante el conflicto armado, un grupo de mujeres trabajaba en el restaurante Chichoy, que había sido fundado por un alemán. Cuando éste y luego su hijo murieron, la esposa doña Mercedes se fue a vivir a la capital, temerosa y decepcionada por haberlos perdido. Entonces esas mujeres, ahora engrosadas a 70 y todas viudas a causa de la misma violencia, le fueron a pedir que abriera de nuevo el restaurante porque estaban pasando hambre y necesitaban trabajar. Doña Mercedes le pidió ayuda al mejor amigo de su hijo, Pedro Cristal, quien aceptó apoyarla. Chichoy se convirtió en el Café de las Viudas, donde uno paraba viniendo de Quetzaltenango a comer algo y comprar una porción de su tradicional pie de papaya con piña. Pedro Cristal se casó con doña Amalia Muchuch y juntos levantaron el restaurante. Después pusieron otro en Chirijuyú y Chichoy se volvió una fuente de trabajo para la zona de Tecpán y Agua Escondida, un ejemplo de progreso para sus habitantes. La comida es deliciosa, sus productos para llevar son de excelente calidad y el hotel en Chichoy de Agua Escondida está acondicionado como los mejores.

Conforme las ramas del árbol que don Pedro y doña Amalia injertaron van llegando cada vez más alto, sus raíces se fortalecen. Esto se nota en su recién lanzada iniciativa, el festival cultural y gastronómico Tecpán Mágico. Su propuesta gastronómica artística consiste en invitar a los chefs que están marcando tendencias en Guatemala y ponerlo a trabajar con los cocineros y ayudantes de Chichoy, utilizando ingredientes y recetas locales como base; enmarcando todo el festín en un programa cultural con raíces mayas.

El primer evento tuvo lugar el sábado 6, con la participación estelar del chef Sergio Díaz, de Ambia y Fine Dining Group y el grupo musical Ixruwach’ Ulew de Chimaltenango, acompañado por un elenco de bailarines de Quetzaltenango; se realizó en Chichoy Chirijuyú, km 76 de la carretera Interamericana. Para la cena, la entrada fue panceta de cerdo cocinada lentamente por 8 horas, sobre puré de duraznos asados, glaseado con gastrique de chiltepe y raíces crocantes de cilantro; el plato principal fue estofado de Tecpán de tres carnes, sobre puré de papa con mantequilla avellanada, espolvoreado con chile guaque, frituras de cebolla y crocantes de maíz; el postre, bananos y fresas con crema fresca batida, espolvoreados con frutos del bosque deshidratados. Las tortillas fueron elaboradas con maíz local; sirvieron agua de canela, horchata y té Chirripeco.

Se intuye que la música maya prehispánica fue más alegre que la música maya Colonial y post Colonial. Los textos históricos mencionan trompas de caracol, sonajeros de pezuñas de venado, silbatos, ocarinas y caparazones de tortuga. El grupo musical Ixruwach’ Uleu rescata la alegría de la música maya, mientras que los bailarines de Quetzaltenango conquistaron al público con su gracia y energía.
Los más de 130 asistentes, casi todos provenientes de Tecpán y sus alrededores, disfrutaron de cada plato, así como de cada minuto de la presentación musical. Se les veía lo contento en las caras. Para ellos, ir a los restaurantes gourmet de la capital puede ser difícil por varias razones, pero gracias a Chichoy lo mejor de esos restaurantes está viniendo hasta ellos.

El festival Tecpán Mágico tendrá diferentes eventos todos los sábados del mes de octubre. Cuando un grupo con el sentido de identidad, la visión y la pujanza de Chichoy incursiona en el ámbito de lo cultural, uno presiente que no se detendrá hasta llegar al fondo, a las raíces culturales, presentes en el suelo de Guatemala y siempre listas para brotar.

Una de las viudas que inspiraron a doña Amalia a reabrir el restaurante original sigue trabajando en Chichoy. Seguro que será un bálsamo para sus heridas ver cómo aquellas raíces retoñaron a través de haber logrado, junto con sus demás compañeras y los dueños de Chichoy, triunfar en el mundo contemporáneo, sirviéndose de sus mismos instrumentos sin perder su identidad; reivindicando una vez más la promesa y generosidad del suelo maya donde fueron plantadas.

Escrito por:
Eduardo Villagrán

Escritor con una larga trayectoria. Además, colabora como columnista en medios impresos y ha ganado premios entre ellos: los Juegos Florales Centroamericanos. Ha realizado guiones cinematográficos y ha escrito varias novelas. Tiene una ferviente pasión por la gastronomía local e internacional.

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