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Tres Generaciones: sabores de nostalgia

Tres Generaciones: sabores de nostalgia

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Ir a comer a Tres Generaciones – Las Cabrera es ir a comer con familia, el amor con el que se preparan los platos y el ambiente familiar es indiscutible. Es realmente como comer en casa, preservando tradiciones que van de generación en generación.

 

Al entrar al restaurante vemos todas las mesas ocupadas, una clara señal de las delicias que se pueden degustar en Tres Generaciones. Las Cabrera tienen fieles seguidores. Hasta hace poco, el restaurante estaba ubicado sobre el bulevar Los Próceres, y a inicios de abril se trasladan al Centro Comercial Paseo Real sobre la 19 calle de la zona 10. Vemos a Ana María (segunda generación) y a María Isabel (tercera generación) caminando en el restaurante, parando de mesa en mesa, platicando con los comensales y verificando que todo sea de su agrado. Detalles, todo está en los detalles.

Los best sellers son el pepián, el mole y los chiles rellenos (estos últimos los favoritos de Mariana, ganadora del Desafío Culinario 2018 – y la cuarta generación). Así como el pepián, todos los platos que sirven en Tres Generaciones – Las Cabrera son todas recetas que servían en la casa de Mami Chave, mamá de Ana María. Desde caldos y recados, chuchitos y tamales hasta postres clásicos guatemaltecos como los molletes.

La casa de Mami Chave siempre fue un punto de reunión familiar. Todas las semanas se reunían a tomar caldo para comer con sus hijos, y mantenerse al tanto del ir y venir del resto de la familia. Cuenta Ana María que a finales de octubre se juntaban todos a preparar el fiambre, pero a pesar de todos formar parte de la preparación del fiambre, la de la sazón siempre fue su mamá. Viniendo de una familia de 8 hermanos, las ocasiones especiales eran alegres, especialmente las reuniones para preparar los tamales de fin de año y la cena de navidad. Ana María también recuerda ciertas recetas con especial admiración a su mamá, como el turrón de claras y miel de punto. Ella lo hacía a mano en una bandeja de peltre y dos tenedores, montando las claras para luego agregar la miela punto de bolita. Y con las yemas restantes, preparaba rompopo o huevo chimbo. Desde entonces, todo se aprovechaba.

Luego de la muerte de su esposo en 1978, Mami Chave decidió retirarse de la cocina y Ana María fue quien tomó las riendas de los eventos familiares. Poco a poco fueron pasando también físicamente todas las reuniones familiares a casa de Ana María, desde las fiestas de fin de año, pasando por Semana Santa y el Fiambre de Noviembre. Mami Chave murió en el 2000, y 14 años más tarde surge la idea de guardar las tradiciones de la cocina guatemalteca.

Podemos hablar horas con Ana María, y nos cuenta de todas las recetas que sabe hacer: tamales colorados y negros, paches, chuchitos, chipilines. Las historias familiares saltan a lo largo de la conversación, recordándose de ciertas particularidades de las reuniones en casa. Por ejemplo, dice que los consentidos pedían sus favoritos, y la Mami Chave nunca fallaba con el cocido, el chirmolito, el mole o los molletes.

El cuidado de los ingredientes con los que se cocina en Tres Generaciones es clave: todos son de alta calidad, marcas reconocidas, verduras y frutas de hortalizas. Los postres, los frescos y ciertos platos del restaurante los dictan los vegetales y frutas de temporada.

“Cuando uno mira a su país, y piensa en ir algún lugar para ir a comer comida guatemalteca – es difícil encontrar un lugar donde se sientan los diferentes sabores y que celebre la tradición. No hay muchos. Yo sé que nuestra cocina debe estar influenciada por la sazón de mi mamá. No sé que tan fieles sean nuestras recetas con las originales, pero lo que si le digo es que hemos tenido aceptación. Cada familia tiene sus toques personales. Generalmente, nosotros nos quedamos con lo original, no cambiamos muchas las recetas – siguiendo las recetas al pie de la letra” – Ana María.

Adicional a los platillos que preparan para consumo dentro del restaurante, también preparan platos para llevar como la Lengua y Rabo Asado. Esto, pues sus mismos clientes han pedido platos – de los menos comunes – listos para llevar a casa. El restaurante también ofrece catering para eventos – llevando los sabores de Guatemala en eventos familiares, pero primordialmente buscando la reivindicación de la gastronomía local.

Algo esencial para Ana María y María Isabel, es que las nuevas generaciones tengan de nuevo ese cariño a la comida guatemalteca, que aprendan a disfrutar de los alimentos de temporada – pero todo siempre bailando alrededor de las tradiciones de casa. Para terminar, Ana María nos cuenta las historias de cómo caminando por el restaurante y platicando con los clientes todos los días, que se vuelven amigos y parte de la familia.

Mariana, nieta de Ana María e hija de María Isabel, aparte de haberse lucido en Desafío Culinario 2018 coronándose como la gran ganadora, es quien prepara los postres del restaurante con apenas 12 años. Ir a comer a Tres Generaciones – Las Cabrera es ir a comer con familia, el amor con el que se preparan los platos y el ambiente familiar es indiscutible. Es realmente como comer en casa, preservando tradiciones que van de generación en generación.

Escrito por:
Kitty Florido

Diseñadora, fotógrafa y co-fundadora de The Foodies’ Kitchen. Aprendió a cocinar desde pequeña por medio de sus abuelas y cualquier libro de cocina que pudiera conseguir. Le encanta hornear postres y preparar recetas fusión utilizando ingredientes guatemaltecos con recetas internacionales.

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