Angie Angie

Angie Angie

  • 1a avenida Sur #11A, La Antigua Guatemala.
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  • Todos los días: 12 PM a  11 PM

Un jardín donde convive el fuego y las nacionalidades.

De todas las historias de migraciones que se escuchan en La Antigua, la de mi amiga Angie es de las más tiernas e inspiradoras.

Angie del Río, argentina.

Su historia comienza en Argentina, pero antes que Argentina en España, porque todos sabemos que América Latina es una tierra con muchísimos ascendientes europeos. En este caso, sus abuelos, que eran españoles.

Angie del Río creció con una cultura gastronómica fusionada entre la española y la italiana –tapas, paella, pastas, pizza, mariscos–, y, además, con la criolla argentina –empanadas, asados, puchero, locro, guisos, matambre–. Una fusión que se encuentra fácilmente en este lindo restaurante que siento como casa, pero vamos por partes.

Antes de venir a Guatemala, Angie venía de vivir varios años en Costa Rica. Por asuntos del destino vino a La Antigua y, justo en la bajada de Milpas Altas, se quedó maravillada al ver los volcanes y se dijo: «Aquí debe de haber una ciudad muy especial… y yo quiero vivir aquí». Así fue.

De eso hace diecinueve años y un millón de historias.

Angie empezó en La Sala, en el 2003, con las primeras pizzas de horno de leña de La Antigua; luego Barrocas donde exponía arte y, por último, desde hace siete años en Angie Angie. Aquí, su ecléctico menú está impregnado de «lo que estaba acostumbrada a comer en casa».

Hay pastas, empanadas, tapas españolas, asados con varios cortes de carne, carpaccios y sus famosas pizzas que los domingos son 2X1. El ambiente del lugar es exactamente como Angie: una mezcla de mucho arte, sonrisas, fuego en el centro del jardín, estrellas al aire libre y mucha hospitalidad. Como dice ella misma, «Guate es mi hogar en el mundo y un país que nos abrió las puertas… ya eché raíces aquí, por eso quiero atender a todos con felicidad».

Raúl Cojolón, siempre sonriente y dispuesto.

Raúl Cojolón es uno de los gurús de la mixología en Guatemala.

Raúl, al escuchar la historia entrañable de Angie, nos preparó un coctel inolvidable al que le puso de nombre «El de Angie» con Vermuth y Campari –italianos–, toques de picante Cajún y mucha frescura de estas tierras. Una mezcla entre sensibilidad, intensidad, dulzura y mucha vibra linda.

Porque eso es este restaurante, un lugar para disfrutar de buena comida en un ambiente «buena vibra». Al probarlo, Angie le dice inmediatamente a Raúl: «¡me recordaste a mi papá!». Y eso, es algo que hacen la gastronomía y la coctelería: migrar entre recuerdos.

El coctel: el de Angie

  • 30 ml de Ron Botran Reserva Blanca
  • 30 ml de Vermuth
  • 1 cucharadita de Campari
  • 1 cucharadita de cajún
  • 15 ml de limón
  • 15 ml de jarabe de azúcar
  • 3 lascas de pepino
Escrito por:
Pablo Bromo

Escritor, editor, chef y comelón. Ha publicado varios libros entre poesía, novela y cuento; también escribe para revistas culturales en Guatemala y Latinoamérica. Tiene una columna de música y una debilidad por la cerveza, el mar y toda la comida. Instagram: @pablobromo

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