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Despertando el pan dormido de Santa Cruz del Quiché

Despertando el pan dormido de Santa Cruz del Quiché

María Elena Gonzales Zapeta, viuda de Tabico y Panaderías Regi.

En Santa Cruz del Quiché, fuimos a conocer la producción de la famosa Panadería Regi, una cadena de panaderías dirigidas por la empresaria María Elena González y sus hijos. María Elena creció en una familia de panaderos, siete de diez de sus hermanos se dedicaron a la panadería, todos inspirados por Regina, su madre. En honor al legado que Regina dejó, le puso de nombre a sus panaderías “Regi”.

Doña Regi tenía mucho carisma para los negocios, todo lo que hacía, se le vendía. La gente la quería mucho, en parte porque no era envidiosa y ayudaba al que podía. Recuerda María Elena que el día que murió su madre, asistieron más de mil personas al funeral.  Llegó tanta gente que les tocó matar una res entera para hacer un gran caldo colorado de res y dar a todos de comer.

María Elena siempre se sintió atraída por la repostería. Recuerda que, cuando venía a la capital, siempre tomaba la camioneta de regreso a Quiché, cerca de una de las pastelerías La Palace. Se le iban los ojos de ver los hermosos pasteles, por lo que se animó a tomar un curso de pastelería en la capital. Durante el año que duró el curso, le tocó viajar desde Quiché, a las 4 am, hacia la capital y de regreso a Quiché a las 4 pm.

Cuando murió su esposo, este le dejó una deuda de medio millón de quetzales. A pesar de haber sido un episodio duro en su vida, logró sacar todo adelante gracias a las panaderías y a sus hijos.   

Una de sus especialidades es el «pan dormido», emblemático en Quiché. Le llaman así porque tiene un proceso de fermentación de casi tres días. El pan dormido es una de las versiones de “pan dulce” que se comen a diario, para acompañar el desayuno o para remojar dentro del café o chocolate durante la refacción.

El pan dulce surge en Guatemala durante la época de la colonia, cuando los españoles introdujeron en América Latina el trigo.

El pan dormido es grande y robusto. Perfecto para climas fríos o para dar energía a trabajadores que requieren el uso de mucha fuerza física. Es delicioso. También tienen otros tipos de panes regionales como las salporitas, hechas con harina de Salpor (sak’por), ratoncitos, campechanas y chirimuyas; todos producto de esa convergencia entre los españoles y el pueblo Quiché.

Pan dormido de Quiché.

Hoy en día, María Elena y sus hijos son grandes empresarios. María Elena no recuerda exactamente cuántas panaderías tiene, pero dice que son, aproximadamente, once en Santa Cruz, cuatro en Chichicastenango, dos en Nebaj y una con restaurante en Quiché.

El éxito de este emprendimiento es apreciado en Quiché.

Para María Elena la comida es sagrada, por lo tanto, el que vende comida es bendecido. Ese ha sido el secreto de todo su éxito.

Sigue leyendo: El Pepián Maya de Santa Cruz del Quiché.

Escrito por:
Miss Menú

Directora de producción y edición de contenido. Co-fundadora de Mister Menú. Co-capitana del barco pirata.

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