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El ritual del Sak’por en Chichicastenango

El ritual del Sak’por en Chichicastenango

Juana Cortez Morales, las mujeres de su familia y los gemelos.

Al día siguiente, nos alcanza Nestor bien temprano, para ir directo a la casa de doña Juana Cortez (madre de los gemelos Juan y Miguel) donde seríamos testigos de la elaboración del Sak’por.

Sak’por se le llama al platillo ceremonial de Chichicastenango.

Se sirve para agradecer y celebrar distintas ocasiones, como: festejar y alimentar a los agricultores después de la siembra del maíz, bodas y momentos especiales. Es un caldo de gallina o chompipe con vegetales cocidos (el nuestro llevaba papa, güicoy, güisquil, zanahoria, chile pimiento, apio y cebollín) y espesado con harina de maíz blanco o sak’por, a modo que quede como un atol salado.

La casa de Juana es verdaderamente un encanto, hay arte en las mesas, en las sillas y en las paredes. No cabe duda que es una familia muy sensible a la espiritualidad, al arte y a la belleza. La cocina estaba llena de mujeres de distintas generaciones, todas luciendo huipiles muy coloridos y espectaculares. Fue una escena verdaderamente hermosa. Una de ellas se acerca y nos da la bienvenida con un vaso de atol quebrado, como lo hacían los antepasados. Este atol no era dulce sino, más bien, neutral. Ofrecer atol quebrado en jícara (vaso hecho a base del fruto seco del árbol de morro) es un símbolo sagrado, que conmemora el génesis del maíz y el hombre.

El Pop Wuj cuenta la historia de Jun Junajpu y Wuqub junajpu, los padres de los héroes gemelos, Junajpu e Xbalamke, que, al ser asesinados por los señores de Xibalbá, cuelgan la cabeza de Jun Junajpu de un árbol de morro. Al sentir la cabeza en sus ramas, el árbol comienza espontáneamente, a llenarse de frutos, al punto que ya ni se distinguía entre los morros y la cabeza. Este acontecimiento llegó a oídos de una doncella, llamada Ixkik’, quien no resistió  la curiosidad y fue a buscar el árbol. Cuando lo encuentra, la cabeza de Jun Junajpu la embaraza a través de un escupitajo que le cae en la mano y así es como nacen Junajpu e Xbalamke. Tomar atol de maíz en un vaso de jícara (que representa la cabeza de Jun Junajpu) es como tomar de esa semilla primordial que permitió que todo existiera. Es esa semilla engendrada, no a través de una relación sexual, sino a través de la voluntad y de la mente. Se acostumbra tomar atol en jícara para celebrar el año nuevo maya y los equinoccios.

En la cocina estaba Juana (la mamá de los gemelos), sus hijas y su hermana María. Ni Juana ni María hablaban español. A través de sus hijas, Juana nos cuenta que su pasión más grande en la vida es tejer. La mayoría de los huipiles que tenían puestos las mujeres ese día, los hizo ella misma.

Mujeres cocinando y los detalles de sus huipiles.

En cuanto a la comida, nos cuenta que nunca ha comido nada que venga de una lata o un sobre. Para ella la comida debe ser natural. La receta original de Sak’por llevaba únicamente güisquil, güicoy y zanahoria, pero ella le ha ido agregando ajo, chile cobanero y apio, porque intuye que estos son medicina y le aportan sabor.

El Sak’por siempre se sirve con tamalitos blancos envueltos en hoja de milpa. La encargada de hacer los tamales ese día fue María, la hermana de Juana. En Quiché se comen los tamalitos chiclosos. Para saber si el tamalito está listo, le pegan y si suena bofo, es que ya está.

Ver a las mujeres de la familia compartir y cocinar, es ver esa danza femenina, a través de la cual las mujeres colaboran, comparten sus secretos, se dan consejos, hablan de sus recuerdos y aprenden unas de otras. Saben que juntas son más fuertes y se unen en la importante labor que es nutrir. Ellas están donde está el fuego, en la cocina, que es el corazón de las casas.

Los gemelos ayudan a preparar la mesa, que queda preciosa, mientras doña Juana y sus hijas sirven los platos de Sak’por. Yo me siento enfrente de Juan y Miguel. Cuando reciben su plato, de inmediato le pasan la mano encima, en la misma dirección que las agujas del reloj. “Es para bendecir y agradecer por el alimento”, me explican.

El Sak’por es un comfort food que el paladar guatemalteco reconocerá, aunque nunca lo haya probado antes. Es ese sabor a caldo de pollo, con verduritas cocidas, atol salado y chile cobanero. Todos son elementos básicos de nuestra dieta. El plato, además de sak’por en harina lo llevaba también en elote. Me encantó su textura, mucho más rica y densa que un elote normal.  

Sak’por, Salpor o maíz blanco.

Me siento tan conmovida por todo lo que hemos aprendido y compartido con esta familia, que siento que se me estrecha el pecho de pensar que aquí termina nuestra aventura en Chichicastenango. Nos despedimos, prometemos mantener contacto y nos dirigimos hacia Santa Cruz del Quiché, donde nos espera la producción del famoso pan dormido.

Doña Juana León Cortéz y su plato de Sak’por.

Sigue leyendo: Despertando el pan dormido de Santa Cruz del Quiché.

Escrito por:
Miss Menú

Directora de producción y edición de contenido. Co-fundadora de Mister Menú. Co-capitana del barco pirata.

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