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Ran

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  • 6 Avenida 20-42 Z.10, Centro Comercial Plaza Musical Ciudad de Guatemala
  • 2363 0123
  • Lunes a Sábado 12:00 – 15:30 y 18:00 – 21:30
    Domingo 12:00 – 16:00

Una experiencia de servicio

 

La primera vez que escuché hablar sobre el restaurante japones Ran, estaba ubicado en una casa con poca publicidad y daba la sensación de ser poco accesible, casi oculto, pero muy auténtico. Algunos me decían que era el mejor sushi de la ciudad, otros comentaban que siempre había japoneses de la embajada cenando, así que seguro era bueno, y otros resaltaban el hecho de que no tenían menú y que no permitían ingresar sin reserva. Los comentarios de la gente, la ubicación escondida y esa sensación de misterio que provocaba el restaurante, hizo que Ran estuviera entre los primeros de mi lista. Pero antes de que pudiera ir, cerró sus puertas, por lo que ya me había hecho a la idea de que no lo probaría.

Ilustración por Cristina Duarte

Un día cualquiera, convencí a mi pareja para que fuéramos a hacer una clase de prueba a un estudio de yoga ubicado en Plaza Musical. Fue una idea espontánea, por lo que agarramos un par de mats, nos pusimos ropa cómoda y salimos de la casa. Yo, que iba en el asiento de pasajero, iba revisando unos correos en el celular. Cuando finalmente parqueamos, subí la mirada y sentí mucha emoción al ver que estábamos justo en frente de Ran. ¡No había desaparecido!… solo se había mudado. Al salir de hacer yoga, no resistí la tentación… así que fuimos a cenar, tal y como salimos de la clase: ropa cómoda y mats de yoga en mano.

Te invitamos a descubrir y experimentar la mejor gastronomía japonesa, en nuestro nuevo hogar. Plaza Musical Z.10

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Al entrar, de inmediato, el ambiente inspira armonía y tranquilidad. Música zen de fondo, pisos de madera, espacios amplios poco saturados, mucho blanco, luz clara y divisiones con puertas shoji, muy al estilo japonés. La anfitriona del restaurante nos recibió amablemente, ubicándonos en una de las mesas del salón del fondo. De pronto, apareció la mesera con dos menús, porque ahora ya tenían. Mientras los ojeábamos, recordamos que no habíamos sacado billetera, ya que la idea era solo ir a la clase de prueba y no salir a cenar. Teníamos Q.100 en efectivo y parte de ese dinero era para pagar el parqueo. Sentí mucha pena de tener que levantarnos e irnos sin probar nada. Cuando regresó la mesera, le tuvimos que explicar nuestra incómoda situación. La mesera sonrío amablemente y, en lugar de dejarnos ir desalentados, nos ayudó a elegir unas entradas que se ajustaban perfectamente a nuestro presupuesto. Incluso ofreció poner stickers extra de cortesía en nuestro ticket de parqueo, para que no pagáramos nada a la salida y pudiéramos usar nuestro billete completo en la comida. De hecho, para que no nos fuéramos sin una experiencia completa, nos llevaron sake y té de jazmín, cortesía de la casa, mientras esperábamos. Fue un acto de servicio muy sencillo, pero ejecutado de tal manera que nos hizo sentir bienvenidos, como en casa.

Armonía, estética y tradición. #RanGuatemala

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A pesar de que nos gustó lo que probamos esa noche, la atención que recibimos fue lo que realmente nos cautivó. Salimos sintiéndonos muy satisfechos de la experiencia y mientras íbamos de vuelta a casa, platicamos todo el camino sobre la importancia de la hospitalidad y su parte esencial en la experiencia de salir a comer.

De hecho, cualquiera que está en el negocio de la restauración, está en el negocio de servir. Son dos cosas que van de la mano y los restaurantes que lo entienden, tienen éxito. Uno de los motivos principales por los que un comensal elige un restaurante, además de la relación calidad/precio de su comida, su concepto y su ubicación, es por su servicio. Muchas veces, en las carreras de hacer de el restaurante un negocio rentable, la experiencia interna se descuida, invirtiendo más energías en la experiencia externa: mercadeo, publicidad o decoración. Este tipo de restaurantes “cascarón” parecieran atractivos por fuera, pero cuando vas, rápidamente sientes el vacío, porque no hay concepto y tampoco han invertido tiempo educando, ni –y resalto esto– empoderando a su personal.

Ilustración por Cristina Duarte

El día que regresé a cenar a Ran, lo hice porque me recordé de la excelente experiencia de servicio que tuvimos la primera vez y me alegra decir que esa buena experiencia se repitió. Varios miembros de su personal, llevan muchos años trabajando allí (lo sé porque les pregunté), lo cual significa que tienen una baja rotación –la rotación del personal es uno de los principales retos que enfrentan los restaurantes– y eso apunta hacia un buen liderazgo y una administración sólida detrás.

Y es que, sí, servir es un arte. Un arte tan agraciado como una danza, solo que en un restaurante, la danza es entre los comensales y sus servidores, que además de su labor hospitalario, son a la vez los vendedores del lugar y, por lo tanto, parte esencial del mismo.

¿Y la comida? Quise dedicar este artículo al servicio porque se lo merece, pero no quería terminarlo sin decir nada sobre la cocina de Ran: sirven comida honesta. Sus platillos tienen sabores naturales. Es decir, no disfrazan el sushi con salsas de sabores y colores, como es la costumbre en Guatemala, más bien son piezas delicadas en las que sientes bien el sabor de sus ingredientes. Así como es la decoración y la armonía del lugar, así mismo es su comida… zen… en lo simple y natural, lo mejor.

– CBM

*Reseña por colaborador anónimo

 

Escrito por:
Mister Menú

Somos la plataforma gastronómica creadora del medio digital e impreso Foodie Tour, la guía digital de restaurantes mister-menu.com (app: iOS + Android), el programa radial Foodie's Radio y conductores de experiencias de maridaje bajo el nombre de Foodie Club. Bienvenidos sean los que poseen un interés ardiente, incisivo y curioso por todo lo referente a la comida... es decir, bienvenidos amigos foodies.

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