Recorrido por el río

Recorrido por el río

Con el segundo amanecer, cambié el carro por un barco. Mi fiel capitán me llevó hacia el jardín de las ninfas, un área en Rió Dulce encantadora, repleta de ninfas y flores de agua, donde los niños locales se acercan en pequeños cayuquitos hechos a mano a ofrecer artesanías. Hay pequeñas cabañas de madera en las orillas y el lugar parece un pequeño viaje al pasado.

Mi gran sueño en Río Dulce ha sido siempre nadar con manatíes. El capitán me decía que es muy difícil verlos, pero que ahí están. Entonces, armada con mi cámara y el snorkel, me tiré al agua a buscarlos.  

Una niña se acerca a vendernos artesanías locales

 

Al bajar cinco metros, los podía escuchar. Era muy parecido al sonido de una vaca comiendo pasto. Las aguas del río eran turbias y no podía ver más que medio metro a la redonda. Me sumergía cada vez, y el ruido era cada vez más fuerte. Habían varios ecos que probablemente correspondían a varios manatíes. Llegué a bajar nueve metros sin aún alcanzar el fondo del río, pero la visibilidad era tan mala que ni siquiera podía verme las manos.

Quizás estuve nadando entre una manada de animales y, aunque no lo sabré nunca, mantendré la ilusión de que así fue.

No pude evitar visitar las aguas termales del río, donde el agua sulfurosa que viene desde el corazón de la tierra se mezcla con las aguas frías. El lugar se ha vuelto un pequeño centro turístico que da la bienvenida a cientos de personas cada día.

El recorrido por el río es pintoresco, con todas las lanchitas

Escrito por:
Ana Cosenza

Conocida por sus viajes, videos y pasiones, reconocida por su altura y sus colochos. Cineasta profesional, escritora vocacional. Batió records al recorrer la Patagonia en una moto y el Ganges en un barco. Mantiene un hambre feroz por la vida y la buena comida.

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