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Doña Zoila y el Bachá, platillo ancestral

Doña Zoila y el Bachá, platillo ancestral

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  • Colonia Trinidad a 25 metros de la Carretera hacia Carchá, San Pedro Carchá, Alta Verapaz.
  • 5385-5655
  • Cualquier hora para hacer pedidos.

Otra de las mujeres importantes de la gastronomía en las Verapaces es doña Zoilita Coy, originaria de Lanquín y establecida desde hace 45 años en mi entrañable San Pedro Carchá. Ella resguarda una de las preparaciones ancestrales de nuestra región que es el Bachá o Lancha.

Zoila Coy

Compartir con Zoilita fue una muy agradable experiencia. Notar como ella se ocupa de obtener ingredientes de excelente calidad para su elaboración, buscar a una hora específica la marchante en el mercado que le trae el culantro tierno e intensamente aromático, encargar con anticipación las hojas de mosh para cuidar el detalle de la cocción y, sobre todo, tener quien le traiga desde Cahabón el chile indicado.

Hablar del Bachá es sin duda evocar la tierra de la pintura celestial: Chicajbon que castellanizado se convierte en Cahabón.

Uno de los elementos importantes en esta preparación ancestral son las hojas de Santa María, que sin duda hacen referente al lugar: Santa María Cahabón. De mis conclusiones personales, deduzco que este platillo se dio como un banquete de élite, tanto por la técnica al envolverlo, sino además por sus ingredientes como el pescado, el k’ala (brote o retoño de una palma que se cultiva abundantemente en esta región), la pepita sin sal, las hierbas frescas y chile rojo.

Es gozoso ver cocinar a Zoilita y descubrir todas las virtudes y capacidades de las que goza, como se simplifica la vida dentro de la cocina y, poder sostener una plática amena con ella. Entre los temas valiosos que abordamos fue escucharla comentar sobre la poca disponibilidad de alimentos en su tierra natal, contarnos anécdotas de cómo personas cercanas a ella han padecido de extrema pobreza y desnutrición en dicha región. Haré hincapié en este tema, pues se ha convertido en parte sustancial de mi discurso, reconocer Alta Verapaz como una de las despensas agrícolas más importantes del país y contradictoriamente ser también un departamento con altos índices de desnutrición, sin duda, parte fundamental de revalorizar nuestros ingredientes, es también lograr un consumo desde lo local proyectándolo en una cocina con alta estima.

Volviendo a la experiencia del Bachá, es sin duda Zoilita un referente local a quien podemos acudir para degustarlo, no solo por la forma tan exquisita de lograrlo, sino también por la felicidad con que lo hace y nos comparte su receta.

“Lo he decidido compartir con ustedes, porque no sé cuánto tiempo me quede, y creo que vienen años en los que no lo cocinaré más con tanto rigor”. – Zoila Coy

Después de una larga espera, finalmente abriendo nuestro bachá

Con Zoilita tuvimos la dicha de degustar un Bachá de chicharrón y uno de pescado, ambos sabían a fiesta, también nos daban tonos aromáticos de las hierbas mezcladas con la pepita y ligeros golpes a ahumado que sin duda se lograron por su lenta cocción en la cenizas.

Nuestro bachá de piña de cerdo, acompañado de una cerveza Negra Modelo

Gracias, Zoilita, por abrirnos las puertas de su casa. Gracias por los helados de frutas y sobre todo por mostrarnos su receta que es un tesoro de nuestra gastronomía ancestral.

 

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Escrito por:
Paula Enriquez Winter

Soy una amante de mi país, una soñadora que cree firmemente que es uno de los mejores del mundo. Creo fehacientemente en formar a mi hijo Paulo en libertad responsable, con amor al conocimiento, con la visión de ser un dador a su país. Hago de cada día un viaje, un rema traducido en alegría y agradecimiento por poder realizar mi pasión que nunca ha sido un trabajo… la cocina, la investigación y desarrollo de nuestra gastronomía local. Escribir es el ejercicio más liberador y edificador que encuentro y si es sobre gastronomía, la ganancia es permanente. Creo que empoderar a la mujer guatemalteca no es más un discurso o una utopía, es el camino. En fin, agradezco cada momento sin importar el color del mismo pues lo importante es vivirlo.

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