fbpx

Breve diario gastronómico de lo sagrado

Breve diario gastronómico de lo sagrado

 

Día 1

Cuando empiezo a escribir sobre lo sagrado es inevitable pensar en lo divino, en lo espiritual o en lo religioso. Esto involucra un problema para mí, pero a la vez se me ocurre una solución frente a mi ateísmo. Y es que cuando se deja de creer en dios se comienza a creer en la capacidad del hombre, en sus valores que son lo sagrado. Lo que me viene a la mente es una contradicción; pero si dios existe, existe en la comida.

Toda esta idea la tengo mientras como un subanik, un plato digno de veneración donde nuestra realidad limitada y humana se extiende a la sacralidad de productos locales y su preparación; donde se siente la fuerza de la vida en el picante de la receta. Para mientras, doy un bocado y me como a dios.

 

Día 2

Las 16:00 anuncian un ritual sagrado: la hora del café. El grano se muele, mientras desprende un aroma que anuncia su origen; notas frutales, dulces o de especias, es un misterio que se revela con el olor. Se prepara el filtro, se enjuaga para eliminar el sabor del papel; como se purifican los sacerdotes antes de bendecir. El agua hierve y se espera a que llegue a la temperatura adecuada. Se prepara el método de café.  De allí, todo es iniciar el acto.

Después de algunos minutos, paso a tomarlo. Primero, se siente el aroma mientras se lleva al rostro la taza. Al molerlo se desprende el olor, y en taza recuerda al incienso que impregna las procesiones. Después, viene el clímax, el fin del ritual: probarlo. La experiencia sensible del paladar, que revela la unión entre el aroma y el sabor es una armonía única cada día. Así termina el ritual sagrado de hoy, la hora del café.  

 

Día 3

Hoy conversé con un chef de la India, Pravesh Kumar. Aunque no cumple con las dietas del hinduismo al pie de la letra, cree que el vegetarianismo que se practica en su país tiene que ver mucho con la cultura, la religión y por lo tanto el espíritu. Todo se reúne en un principio: el autocontrol nos acerca a guardar lo sagrado, el cuerpo.

No sé si estoy de acuerdo con esto. Me pregunto si la privación del placer nos acerca a lo sagrado o nos aleja. Una vez más pienso que, lo sagrado es cuestión de perspectiva.

 

Día 4

Hoy pude comprobar, una vez más, que lo sagrado es cuestión de perspectiva. La idea es que eleve el espíritu, como un buen vino lo eleva con sus aromas mientras llena la habitación con sus notas. Lo sagrado se encuentra en esa botella que abro, y me mira; y poco a poco me absorbe mientras me convierto en ella.

Es allí donde el ingrediente se une con el ser y se convierten en uno solo, y nos acercan más a lo sagrado. Entre tanto pruebo un vino chileno, aunque dudo si he pecado en lo sagrado por buscar el placer y la conexión del espíritu; todavía pienso si una se encuentra en la otra. Pero si la búsqueda del placer es pecado, prefiero guiarme hacia lo profano.

 

 Día 5

Si hay algo sagrado en la vida, eso es una comida en casa. Los alimentos y el ritual que se inspira en la mesa representa un respeto y veneración a la cultura, pero sobre todo a la familia. Los valores que se representan en ese acto íntimo y profundo nos acercan a una conexión más grande con lo nuestro; no solo con los que están allí, sino con todos los que se han ido y los que están por venir. Esa es la experiencia espiritual más grande, la experiencia de lo sagrado en la mesa de casa.

 

Este artículo es el ganador de la cuarta semana de nuestro taller de escritura gastronómica, Profundamente humano: el acto de comer. Si estás interesado en  formar parte del taller, LLENA NUESTRO FORMULARIO AQUÍ.

Escrito por:
Jose Vega

Cree que la comida, al igual que la vida, se trata de experimentar y arriesgar. Cocina, prueba nuevos sabores y escribe en su tiempo libre. Ha trabajado como comunicador, escritor, docente y editor.

Ver otras publicaciones de Jose Vega