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De queso y almendra

De queso y almendra

Fue improvisación, nuestra visita de domingo. Era hora de almuerzo y el antojo nos pilló con la misma contundencia que el apetito. Desde que empezó la Pandemia, fue nuestra primera escapada a comer.

Supimos del lugar porque recibimos de regalo unos pastelitos hechos ahí. Creaciones deliciosas y originales. Una piña de chocolate rellena de satinado mousse y pecanas, brownies rojos cubiertos con una cremosa capa, postres que no sobrevivieron más de dos horas. El recuerdo de su finura se materializó entre hambre y antojo. Seducía empezar por el postre.

Sabíamos que es una pizzería gourmet, nada más. Que repostería de tal talante nazca en una pizzería intriga sobremanera. Sin probar aún la pizza, Terra Nostra se colocó en la lista de pendientes por descubrir. La experiencia dio el banderazo de salida desde el estacionamiento, decorado en negros y grises con flores dibujadas al estilo mural. Fuimos recibidos en la puerta con un cauto pero cálido saludo, muy apropiado para el momento. –No, no tenemos reservación– respondí, aún en el umbral. No hubo problema, fuimos bienvenidos.

Con mucha cortesía, después de tomar temperatura, la anfitriona nos envió al baño a lavarnos las manos con agua y jabón. Me encantó. Es una manera de decir al recién llegado que el cuidado de la salud va más allá del ahora común gusanito de alcohol en gel.

La mesa con vistas al jardín y al horno, estaba en una habitación iluminada por el mediodía.

El joven que nos atendió, Jose, fue hábil guía en todos los aspectos de un concepto que no imaginábamos. Primero, el menú digital, nueva práctica para proteger.  Luego explicó el origen inusual de la pizza, habló de cierta herencia italiana en Brasil, la rúbrica del chef Mariano. Describió con toda propiedad las características de masas nada convencionales. Remolacha, carbón activado, albahaca, sabores hasta entonces desconocidos en masas de pizza. Gourmet es el nombre adecuado. Disruptivo también.

Mientras hablaba, un aroma parecido al de pan recién sacado del horno saludaba desde el aire inflando el apetito. Jose, con esmero, explicó las especialidades, la razón de ser de los ingredientes, elaboró en el Catupiry, queso de la casa de origen brasileño. Recomendó un vino muy adecuado al mismo tiempo que describía la Academia del Vino que imparte clases ahí mismo. Cada pregunta fue respondida con solícito conocimiento. En cuanto a la pizza, escogimos un par de variedades novedosas con mucho sabor, Vittoria y Pesto Nero, fresquísima ensalada y vino blanco que el vigilante camarero servía cada vez que notaba copa a punto de vaciarse. Muy agradable.

Pizza Pesto Nero

Mientras comíamos, daba vueltas mentales al tema del postre. Llegado el momento, nos acompañó a un mostrador que más bien parece galería de arte. Comprendimos entonces que Pizca, es en sí, otro gran mundo.

Cada creación, un espectáculo, una amalgama dulce de ingredientes sofisticados. Escogimos varios, algunos para llevar.

El bizcocho que degustamos ahí es para perder la razón. Elaborado con harina de almendra, dulce de leche y algún indescifrable, da cara vuelta al paladar con su humedad y balance. Pregunté si vendían la harina de almendra, nada se pierde probando.

Cuando la propietaria y su hijo, el chef, llegaron a la mesa a conversar, las piezas terminaron de encajar. La mística de Terra Nostra y Pizca se reveló completa. Más que un negocio familiar, es una apasionada aventura por el servicio, los sabores y la innovación. Crean relaciones de largo plazo con sus comensales, diseñando vivencias gastronómicas únicas.

Ambas experiencias son el corazón de una historia culinaria memorable que se escucha mejor cuando la cuentan sus protagonistas.

Por supuesto, la harina de almendra no es negociable. En todo caso, además de la calidez de Ronald el chef repostero, Mariano, el genio de las pizzas y doña Karin, la anfitriona, es una poderosa razón para volver una y otra vez.

Este artículo  ganador de la semana de nuestro taller de escritura gastronómica, Profundamente humano: el acto de comer. Si estás interesado en  formar parte del taller, LLENA NUESTRO FORMULARIO AQUÍ.

Escrito por:
Nicté Serra

Lectora empedernida, aprendiz de poeta, curiosa de palabras y sabores, Nicté es profesional de las finanzas y devota de las letras. Bloguera, columnista, narradora de cuentos. Ha sido publicada en distintos medios y antologías. Autora del poemario Ánimo aleatorio (2019, Casa Editorial 19-84).

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